Beber té caliente puede contribuir al riesgo de cáncer

El té caliente es una bebida básica en invierno; puede ayudar a mantenernos calientes y aliviar los dolores de garganta. Puede darnos ese impulso de energía por la mañana o ayudarnos a relajarnos por la tarde. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que beber té caliente puede tener graves consecuencias negativas para algunos de nosotros.

Muchos de nosotros disfrutamos de una taza de té caliente, pero ¿podríamos ponernos en riesgo sin saberlo?

En todo el mundo, el té caliente es una bebida muy apreciada; Euromonitor International estima que solo en 2016 se consumieron alrededor de 2,9 millones de toneladas de té.

Esto no es ninguna sorpresa, ya que los tés son sabrosos y pueden aportar muchos beneficios para la salud, a menudo provocados por los efectos antioxidantes de compuestos como los polifenoles.

Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Pekín en Beijing, China, ha encontrado que la temperatura a la que se consume el té podría afectar la salud, particularmente en ciertos grupos que ya están en riesgo de sufrir resultados negativos para la salud.

El autor principal del estudio, Jun Lv, estudiante de doctorado del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Pekín, descubrió que el consumo de té caliente se correlaciona con la aparición del cáncer de esófago.

Según el World Cancer Research Fund International, el cáncer de esófago es el octavo tipo de cáncer más común en todo el mundo.

En los Estados Unidos, se estima que hubo 16,940 nuevos casos de cáncer de esófago en 2017, mientras que en 2014, aproximadamente 45,547 personas tenían este tipo de cáncer.

Según Lv, beber té caliente de forma habitual está relacionado con el cáncer de esófago en personas que también fuman y beben alcohol habitualmente, lo que apunta a una compleja coyuntura favorable para el desarrollo de esta enfermedad.

Lv y sus colegas llevaron a cabo su investigación como parte de la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China y el Programa Nacional de Investigación y Desarrollo Clave. Los hallazgos del estudio se publicaron en la revista Annals of Internal Medicine.

Un aumento de cinco veces en el riesgo de cáncer

Lv y su equipo estudiaron el vínculo entre beber té a temperaturas muy altas y el desarrollo de cáncer de esófago en la población china; China no solo es el primer consumidor de té, sino que también es un país con una de las mayores incidencias de este tipo de cáncer.

Según los investigadores, es más probable que a los hombres chinos en particular les guste no solo el té caliente, sino también los cigarrillos y el alcohol.

Es probable que la combinación de tabaco, alcohol, compuestos que se encuentran en el té y los efectos negativos de las bebidas servidas a temperaturas muy altas eventualmente ataquen la salud, sugieren Lv y sus colegas.

Los investigadores monitorearon la salud de los participantes en el estudio China Kadoorie Biobank, cuyo objetivo es recopilar datos sobre el desarrollo de enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes, en China.

Para garantizar la coherencia de sus resultados, los científicos excluyeron a los participantes que tenían un diagnóstico existente de cáncer, así como a los que habían reducido el consumo de té, alcohol y cigarrillos. Al final, analizaron los datos obtenidos de 456155 participantes adultos de entre 30 y 79 años.

A continuación, se realizó un seguimiento de todos los avances en materia de salud de estos participantes durante un período medio de 9,2 años. Durante este período, 1.731 participantes fueron diagnosticados con cáncer de esófago.

LV y su equipo descubrieron una correlación positiva entre beber té muy caliente, la ingesta regular de alcohol y fumar y un mayor riesgo de cáncer de esófago.

Aquellos que participaron en estos tres hábitos mostraron un aumento de cinco veces en el riesgo de este tipo de cáncer en comparación con sus compañeros que no bebían té a altas temperaturas, bebían alcohol o fumaban cigarrillos.

Las personas que solo bebían té caliente, y que no bebían alcohol ni fumaban, tampoco tenían un mayor riesgo de cáncer de esófago, lo que sugiere que el efecto concertado de esos tres comportamientos fue un factor de riesgo importante.

Con base en los hallazgos, Lv y sus colegas aconsejan a las personas que elijan sus hábitos con cuidado y, si les resulta difícil dejar su bebida o cigarrillo diario, los investigadores sugieren que es mejor evitar beber té a temperaturas muy altas. Concluyen:

"[Nuestros hallazgos] sugieren que abstenerse de té caliente podría ser beneficioso para prevenir el cáncer de esófago en personas que beben alcohol en exceso o fuman".

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