¿Qué es el síndrome de dolor regional complejo?

El síndrome de dolor regional complejo es una afección rara, crónica y, a veces, progresiva. Implica dolor espontáneo o evocado en una región o área del cuerpo.

Por lo general, afecta uno de los brazos, piernas, manos o pies después de una lesión, pero las complicaciones pueden afectar a todo el cuerpo, incluidos los órganos internos.

Parece ser una condición autoinmune, en la que el cuerpo responde de una manera inusual a una amenaza percibida. A medida que el sistema inmunológico lucha por defender el cuerpo, se produce una inflamación.

Los síntomas que distinguen el dolor del síndrome de dolor regional complejo (CRPS) del de otros tipos de dolor son signos autonómicos e inflamatorios, como cambios en el color de la piel, la temperatura o la sudoración.

Una persona que desarrolla CRPS después de sufrir una lesión puede encontrar que tiene un dolor que es más severo de lo que normalmente hubiera esperado con tal lesión.

El CRPS puede afectar a personas de cualquier edad, pero suele aparecer entre los 40 y los 70 años, y es más común entre las mujeres.

La gravedad varía de autolimitada y leve a grave y debilitante.

Tipos

La CPRS implica un dolor ardiente y las articulaciones pueden estar inflamadas.

La gravedad y la frecuencia de los síntomas varían ampliamente. Algunas personas tienen episodios repetidos, mientras que otras encuentran que los síntomas desaparecen para siempre después de unos meses.

Hay dos tipos de CRPS:

Tipo 1: se ha producido una lesión aparentemente trivial, como una fractura o esguince de tobillo, pero sin daño nervioso confirmado. Este tipo se conocía anteriormente como distrofia simpática refleja.

Tipo 2: puede surgir después de romperse un hueso, someterse a una cirugía o después de una infección grave. Existe una clara evidencia de daño a los nervios. Este tipo se conocía anteriormente como causalgia.

Sin embargo, el debate sobre la clasificación de estos tipos está en curso. Dado que las lesiones nerviosas a veces se encuentran en personas con tipo 1, el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) señala que la distinción entre las dos categorías puede eliminarse en algún momento.

Algunos expertos sugieren que el tipo 1 no es CRPS en absoluto, pero es una reacción normal o el resultado del tratamiento recibido después de un trauma.

Síntomas

Los síntomas incluyen dolor intenso y continuo, a menudo en parte o en todo un miembro. Se ha descrito como "quemado" o una combinación de quemaduras y descargas eléctricas.

El dolor puede irradiarse hacia arriba del brazo debido a una lesión en la mano.

Si el CRPS ocurre después de una lesión, el dolor de la lesión puede ser inusualmente intenso. Por ejemplo, un esguince de tobillo puede desencadenar una sensación de ardor insoportable. Es posible que el dolor no se limite al área donde ocurrió la lesión.

La lesión de un dedo del pie o de la mano, por ejemplo, puede provocar dolor en toda la extremidad o incluso dolor en la extremidad opuesta.

La parte afectada puede volverse hipersensible. Tocar, golpear o exponer la extremidad a cambios de temperatura puede causar un dolor intenso.

Puede producirse atrofia o atrofia muscular si el paciente deja de usar la extremidad debido al dolor.

También puede haber:

  • cambios en la temperatura de la piel
  • retención de líquidos (edema) y sudoración
  • cambios en el color de la piel, causando manchas o rayas, que van desde muy pálido a rosa, y quizás con un tinte azul
  • cambios en las uñas de los dedos y los pies
  • textura de piel fina y brillante
  • crecimiento inusualmente rápido o lento de uñas y cabello
  • articulaciones dolorosas, rígidas e inflamadas
  • dificultad para coordinar el movimiento muscular
  • movimiento inusual en la extremidad

La extremidad puede estar fija en una posición anormal o puede experimentar movimientos como sacudidas o temblores.

La movilidad se puede reducir, ya que resulta difícil mover la parte afectada.

Causas

Como se mencionó anteriormente, CRPS puede desarrollarse después de una lesión o cirugía. La causa exacta no está clara, pero pueden estar involucrados múltiples mecanismos.

La investigación publicada en 2005 enumera los posibles mecanismos como:

  • Liberación de citocinas, sustancias producidas por el sistema inmunológico, relacionada con el trauma
  • inflamación exagerada en el sistema nervioso
  • cambios en el sistema nervioso que hacen que el dolor continúe

Algunas personas pueden tener una anomalía existente en los nervios periféricos que los hace más sensibles si se produce un daño. Si la persona sufre una lesión, es posible que reaccione de una manera diferente a la de la mayoría de las personas.

Algunas teorías proponen que la inflamación y los cambios en el cerebro y los sistemas nerviosos simpático, periférico y espinal, agravados por la inmovilidad, pueden contribuir.

El CPRS no siempre es el resultado de una lesión obvia. Puede suceder debido a un daño que se ha producido internamente, como un problema en los vasos sanguíneos.

Si la CPRS ocurre en miembros de la misma familia, puede ser más grave, lo que sugiere que los factores genéticos pueden influir o hacer que algunas personas sean más susceptibles.

Diagnóstico

Si un paciente busca ayuda médica y puede tener CRPS, el médico le preguntará acerca de su historial médico y buscará articulaciones inflamadas y cambios en la temperatura y apariencia de la piel.

El diagnóstico se basa en hallazgos clínicos que excluyen otras posibles causas.

Varias pruebas de diagnóstico pueden ayudar a eliminar otras causas y confirmar un diagnóstico.

Los análisis de sangre pueden ayudar a excluir una infección o inflamación en las articulaciones como una posible causa de los síntomas.

Las exploraciones, como la ecografía, se pueden utilizar para descartar un coágulo de sangre, conocido como trombosis venosa profunda.

La termografía mide la temperatura de la piel de partes específicas del cuerpo. La temperatura de la piel alta o baja en el área afectada podría indicar CRPS.

Las pruebas de electrodiagnóstico, o estudios de conducción nerviosa, implican conectar cables a la piel y medir la actividad eléctrica de los nervios. Las lecturas anormales podrían indicar daño a los nervios y posible CRPS tipo 2.

Los rayos X pueden detectar la pérdida de minerales en los huesos en etapas posteriores.

Una resonancia magnética, un análisis de sangre o una biopsia pueden descartar problemas subyacentes con huesos o tejidos.

Tratamiento

Hay poco tratamiento definitivo para el CRPS, y el médico que lo trata es el que mejor determina el curso. El tratamiento temprano es más efectivo y es mejor que una clínica especializada en dolor evalúe y determine un plan.

El tratamiento puede involucrar a un neurólogo, un fisioterapeuta y otros especialistas.

Las opciones incluyen:

Fisioterapia: esto puede ayudar a los pacientes a mejorar el flujo sanguíneo, recuperar su rango de movimiento y coordinación y ayudar a prevenir el desgaste muscular y la contorsión de los huesos.

Psicoterapia: la CPRS puede provocar ansiedad y depresión, lo que puede dificultar la rehabilitación. El asesoramiento puede ayudar.

Medicamentos: no se ha aprobado ningún medicamento para tratar la CPRS, pero los siguientes pueden ayudar:

  • medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE), como ibuprofeno
  • anticonvulsivos, como gabapentina, para controlar el dolor de los nervios.
  • cremas y parches tópicos para reducir el dolor, por ejemplo, parches de lidocaína al 5 por ciento. Una combinación de ketamina, clonidina y amitriptilina puede reducir la hipersensibilidad.
  • corticosteroides para la inflamación, como prednisolona, ​​pero estos deben usarse con moderación, ya que pueden tener efectos adversos graves
  • bifosfonatos, por ejemplo, alendronato o pamidronato, que previenen la reabsorción ósea, pero no se recomiendan para la práctica habitual
  • inyecciones de toxina botulínica (botox)
  • opioides, por ejemplo, oxicodona, morfina, codeína, para ser utilizados estrictamente bajo supervisión médica, debido al riesgo de adicción.
  • Antagonistas del receptor de N-metil-D-aspartato (NMDA), por ejemplo, dextrometorfano

Es más probable que los medicamentos sean efectivos si se recetan temprano. Cada persona es diferente y es posible que se necesite una combinación diferente de tratamientos.

Los tratamientos que siguen siendo controvertidos son:

  • Se pueden inyectar fármacos bloqueadores de los nervios simpáticos, como un anestésico, para bloquear las fibras nerviosas de los nervios afectados.
  • Simpatectomía quirúrgica, en la que un cirujano corta o sujeta una cadena nerviosa para evitar la transmisión de mensajes de dolor.
  • Estimulación de la médula espinal, implica la inserción de pequeños electrodos en la médula espinal

Otros tipos de estimulación neuronal que pueden ayudar incluyen la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y la estimulación cerebral profunda. Estos son menos invasivos que algunos otros tratamientos, pero los efectos no duran y deben aplicarse con regularidad.

Un terapeuta ocupacional puede determinar cómo es probable que el CRPS afecte la vida diaria de un paciente y puede recetar dispositivos de asistencia. Un psicólogo puede ayudar al paciente a sobrellevar la vida con una enfermedad crónica y dolorosa.

Las terapias alternativas o complementarias que pueden ayudar incluyen:

  • acupuntura
  • técnicas de relajación, incluida la biorretroalimentación
  • terapia quiropráctica
  • terapia de calor y frio
  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS), que proporciona alivio del dolor al aplicar impulsos eléctricos a las terminaciones nerviosas.

Las terapias experimentales incluyen:

  • inmunoglobulina intravenosa, que puede aliviar el dolor hasta por 5 semanas
  • el uso de capsaicina del 5 al 10 por ciento, pero esto puede empeorar el dolor
  • amputación, pero esto solo se recomienda si hay una infección
  • dimetilsulfóxido tópico (DMSO 50%), N-acetilcisteína (NAC), captadores de radicales libres que pueden ayudar a algunos pacientes en las primeras etapas

Complicaciones

Dado que la CPRS afecta el sistema nervioso, puede provocar una amplia gama de complicaciones en todo el cuerpo.

Los problemas que se han relacionado con CRPS incluyen:

  • Dolor de pecho
  • Cambios en la forma en que el cuerpo percibe y maneja el dolor.
  • problemas con el pensamiento y la memoria
  • letargo, fatiga y debilidad
  • pulso rápido y palpitaciones cardíacas
  • problemas respiratorios
  • retención de líquidos
  • debilidad muscular, pérdida de masa ósea y otros problemas musculoesqueléticos
  • erupciones, manchas y otros problemas de la piel
  • problemas urológicos como dificultad para orinar o incontinencia
  • problemas gastrointestinales, que incluyen náuseas, vómitos, diarrea y síntomas del síndrome del intestino irritable (SII)
  • reflujo gastroesofágico
  • niveles bajos de cortisol e hipotiroidismo

Si la afección no se trata o el tratamiento comienza tarde, puede haber desgaste y contracción muscular de la mano, los dedos o el pie, a medida que los músculos se tensan.

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