¿Qué es el dolor y cómo lo trata?

El dolor es una sensación desagradable y una experiencia emocional que se vincula con el daño tisular. Permite que el cuerpo reaccione y prevenga un mayor daño tisular.

Las personas sienten dolor cuando una señal viaja a través de las fibras nerviosas hasta el cerebro para su interpretación. La experiencia del dolor es diferente para cada persona y hay varias formas de sentir y describir el dolor. Esta variación puede, en algunos casos, dificultar la definición y el tratamiento del dolor.

El dolor puede ser a corto o largo plazo y permanecer en un lugar o extenderse por todo el cuerpo.

En este artículo, analizamos las diferentes causas y tipos de dolor, las diferentes formas de diagnosticarlo y cómo manejar la sensación.

Causas

El dolor puede ser crónico o agudo y adopta diversas formas.

Las personas sienten dolor cuando nervios específicos llamados nociceptores detectan daño tisular y transmiten información sobre el daño a lo largo de la médula espinal al cerebro.

Por ejemplo, tocar una superficie caliente enviará un mensaje a través de un arco reflejo en la médula espinal y provocará una contracción inmediata de los músculos. Esta contracción alejará la mano de la superficie caliente, lo que limitará un daño mayor.

Este reflejo ocurre tan rápido que el mensaje ni siquiera ha llegado al cerebro. Sin embargo, el mensaje de dolor continúa en el cerebro. Una vez que llega, hará que una persona sienta una sensación desagradable: dolor.

La interpretación del cerebro de estas señales y la eficiencia del canal de comunicación entre los nociceptores y el cerebro dictan cómo un individuo experimenta el dolor.

El cerebro también puede liberar sustancias químicas agradables, como la dopamina, para tratar de contrarrestar los efectos desagradables del dolor.

En 2011, los investigadores estimaron que el dolor le cuesta a los Estados Unidos entre $ 560 mil millones y $ 635 mil millones cada año en costos de tratamiento, salarios perdidos y días de trabajo perdidos.

Tipos

El dolor puede ser agudo o crónico.

Dolor agudo

Este tipo de dolor suele ser intenso y de corta duración. Es la forma en que el cuerpo alerta a una persona sobre una lesión o daño tisular localizado. El tratamiento de la lesión subyacente suele resolver el dolor agudo.

El dolor agudo desencadena el mecanismo de lucha o huida del cuerpo, lo que a menudo resulta en latidos cardíacos y ritmos respiratorios más rápidos.

Existen diferentes tipos de dolor agudo:

  • Dolor somático: una persona siente este dolor superficial en la piel o los tejidos blandos justo debajo de la piel.
  • Dolor visceral: este dolor se origina en los órganos internos y en el revestimiento de las cavidades del cuerpo.
  • Dolor referido: una persona siente dolor referido en un lugar que no es el origen del daño tisular. Por ejemplo, las personas a menudo experimentan dolor en el hombro durante un ataque cardíaco.

Dolor crónico

Este tipo de dolor dura mucho más que el dolor agudo y, a menudo, no existe cura. El dolor crónico puede ser leve o intenso. También puede ser continuo, como en la artritis, o intermitente, como en las migrañas. El dolor intermitente ocurre en repetidas ocasiones, pero se detiene entre los brotes.

Las reacciones de lucha o huida finalmente se detienen en las personas con dolor crónico a medida que el sistema nervioso simpático que desencadena estas reacciones se adapta al estímulo del dolor.

Si ocurren suficientes casos de dolor agudo, pueden crear una acumulación de señales eléctricas en el sistema nervioso central (SNC) que sobreestimulan las fibras nerviosas.

Este efecto se conoce como "cuerda", con este término que compara la acumulación de señales eléctricas con un juguete de cuerda. Dar cuerda a un juguete con más intensidad hace que el juguete corra más rápido durante más tiempo. El dolor crónico funciona de la misma manera, por lo que una persona puede sentir dolor mucho después del evento que lo causó por primera vez.

Describiendo el dolor

Hay otras formas más especializadas de describir el dolor.

Éstos incluyen:

  • Dolor neuropático: este dolor ocurre después de una lesión en los nervios periféricos que conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo. Puede sentirse como descargas eléctricas o causar sensibilidad, entumecimiento, hormigueo o malestar.
  • Dolor fantasma: el dolor fantasma ocurre después de la amputación de una extremidad y se refiere a sensaciones dolorosas que se sienten como si provinieran de la extremidad faltante.
  • Dolor central: este tipo de dolor a menudo se produce debido a un infarto, abscesos, tumores, degeneración o sangrado en el cerebro y la médula espinal. El dolor central es continuo y puede variar de leve a extremadamente doloroso. Las personas con dolor central informan sensaciones de ardor, dolor y presión.

Saber cómo describir el dolor puede ayudar al médico a proporcionar un diagnóstico más específico.

Diagnóstico

La descripción subjetiva de un individuo del dolor ayudará al médico a hacer un diagnóstico. No existe una escala objetiva para identificar el tipo de dolor, por lo que el médico tomará un historial de dolor.

Le pedirán a la persona que describa:

  • el carácter de todos los dolores, como ardor, escozor o punzante
  • el lugar, la calidad y la radiación del dolor, es decir, dónde siente el dolor una persona, cómo se siente y qué tan lejos parece haberse extendido
  • qué factores agravan y alivian el dolor
  • los momentos en los que se produce el dolor a lo largo del día
  • su efecto sobre la función diaria y el estado de ánimo de la persona
  • la comprensión de la persona de su dolor

Varios sistemas pueden identificar y clasificar el dolor. Sin embargo, el factor más importante para obtener un diagnóstico preciso es que el individuo y el médico se comuniquen lo más claramente posible.

Midiendo el dolor

Algunas de las medidas para el dolor que utilizan los médicos son:

  • Escalas de calificación numérica: miden el dolor en una escala de 0 a 10, donde 0 significa que no hay dolor en absoluto y 10 representa el peor dolor imaginable. Es útil para medir cómo cambian los niveles de dolor en respuesta al tratamiento o una afección en deterioro.
  • Escala de descriptor verbal: esta escala puede ayudar a un médico a medir los niveles de dolor en niños con deficiencias cognitivas, adultos mayores, personas autistas y personas con dislexia. En lugar de usar números, el médico hace diferentes preguntas descriptivas para delimitar el tipo de dolor.
  • Escala de rostros: el médico muestra a la persona que sufre una serie de rostros expresivos, que van desde la angustia hasta la felicidad. Los médicos utilizan principalmente esta escala con niños. El método también ha mostrado respuestas efectivas en personas autistas.
  • Breve inventario del dolor: este cuestionario escrito más detallado puede ayudar a los médicos a evaluar el efecto del dolor de una persona en su estado de ánimo, actividad, patrones de sueño y relaciones interpersonales. También traza la línea de tiempo del dolor para detectar cualquier patrón.
  • Cuestionario de dolor de McGill (MPQ): El MPQ alienta a las personas a elegir palabras de grupos de 20 palabras para obtener una comprensión profunda de cómo se siente el dolor. El grupo 6, por ejemplo, es "tirar, tirar, desgarrar", mientras que el grupo 9 es "sordo, dolorido, dolorido, dolorido, pesado".

Otros indicadores de dolor

Cuando las personas con deficiencias cognitivas no pueden describir con precisión su dolor, aún pueden existir indicadores claros. Éstos incluyen:

  • inquietud
  • llorando
  • quejidos y gemidos
  • haciendo muecas
  • resistencia al cuidado
  • interacciones sociales reducidas
  • aumento de la deambulación
  • no comer
  • problemas para dormir

El médico tratará el problema subyacente, si es tratable, o prescribirá un tratamiento analgésico para controlar el dolor.

Racismo en el manejo del dolor

Existe un mito prevaleciente de que los negros sienten el dolor de manera diferente a los blancos. Debido a esto, los afroamericanos a menudo reciben un tratamiento insuficiente para el dolor, en comparación con sus contrapartes blancas.

El sesgo racial en la evaluación y el tratamiento del dolor está bien documentado.

Por ejemplo, un estudio de 2016 reveló que la mitad de los estudiantes y residentes de medicina blancos creían que las personas negras tienen la piel más gruesa o terminaciones nerviosas menos sensibles que las personas blancas.

La investigación también mostró que estos conceptos erróneos afectaron las evaluaciones del dolor del personal médico y las recomendaciones de tratamiento. Esto indica que es posible que los profesionales de la salud con estas creencias no traten el dolor de las personas negras de manera adecuada.

Erradicar los estereotipos y prejuicios racistas son pasos cruciales para abordar las desigualdades sistémicas en la atención médica.

Lea más sobre el racismo sistémico en la atención médica y las inequidades en salud aquí.

Tratamiento y manejo

Los médicos tratarán los diferentes tipos de dolor de diferentes maneras. Es posible que un tratamiento que sea eficaz contra un tipo de dolor no alivie otro.

Tratamiento del dolor agudo

El tratamiento del dolor agudo a menudo implica tomar medicamentos.

A menudo, este tipo de dolor es el resultado de un problema de salud subyacente y su tratamiento puede aliviar el dolor sin necesidad de controlarlo. Por ejemplo, si una infección bacteriana está causando dolor de garganta, los antibióticos pueden tratar la infección y aliviar el dolor como resultado.

Paracetamol

El acetaminofén es un tipo de analgésico o analgésico. Es un ingrediente activo en cientos de medicamentos, incluidos los de venta libre y recetados.

A menudo conocido por la marca Tylenol, el acetaminofén puede aliviar el dolor y la fiebre. Combinado con otros ingredientes, puede ayudar a tratar los síntomas de alergia, tos, síntomas de gripe y resfriados.

Los médicos suelen recetar medicamentos que contienen acetaminofén y otros ingredientes para tratar el dolor de moderado a intenso.

Sin embargo, cuando se toma en dosis más altas, el acetaminofén puede causar daño hepático grave. Las personas nunca deben exceder la dosis recomendada.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE)

Los AINE son otro tipo de analgésico. Pueden reducir el dolor y ayudar a una persona a recuperar la función diaria. Están disponibles sin receta o con receta en una variedad de concentraciones. Los AINE son adecuados para dolores agudos menores, como dolores de cabeza, esguinces leves y dolores de espalda.

Los AINE pueden aliviar la inflamación localizada y el dolor debido a la hinchazón. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios relacionados con el sistema digestivo, incluido el sangrado. Por lo tanto, un médico controlará a una persona que tome una dosis alta.

Siempre es importante leer el envase para saber qué contiene un analgésico antes de usarlo y comprobar la dosis máxima. Las personas nunca deben exceder la dosis recomendada.

Opioides

Los médicos recetan estos medicamentos para los dolores agudos más extremos, como los que resultan de una cirugía, quemaduras, cáncer y fracturas óseas. Los opioides son altamente adictivos, causan síntomas de abstinencia y pierden efectividad con el tiempo. Requieren prescripción médica.

En situaciones que involucran trauma y dolor severo, el médico manejará y administrará cuidadosamente la dosis, reduciendo gradualmente la cantidad para minimizar los síntomas de abstinencia.

Las personas deben discutir todas las opciones de medicamentos cuidadosamente con un médico y revelar cualquier condición de salud y medicamentos actuales. Los opioides pueden afectar significativamente la progresión de varias enfermedades crónicas, que incluyen:

  • Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)
  • enfermedad del riñon
  • problemas de hígado
  • trastorno previo por consumo de drogas
  • demencia

Los opioides pueden causar efectos secundarios peligrosos en personas con ciertas enfermedades crónicas. Por ejemplo, pueden causar depresión respiratoria, lo que puede exacerbar los síntomas de la EPOC.

Tratamiento del dolor crónico

Una variedad de terapias no farmacológicas pueden ayudar a aliviar el dolor. Estas alternativas a la medicación pueden ser más adecuadas para las personas que experimentan dolor crónico.

Estas terapias incluyen:

  • Acupuntura: insertar agujas muy finas en puntos de presión específicos puede reducir el dolor.
  • Bloqueos nerviosos: estas inyecciones pueden adormecer un grupo de nervios que actúan como una fuente de dolor para una extremidad o parte del cuerpo específica.
  • Psicoterapia: esto puede ayudar con el lado emocional del dolor continuo. El dolor crónico a menudo reduce el disfrute de las actividades diarias y dificulta el trabajo. Además, los estudios han encontrado que el dolor crónico puede conducir a la depresión y que la depresión intensifica el dolor crónico. Un psicoterapeuta puede ayudar a una persona a implementar cambios para minimizar la intensidad del dolor y desarrollar habilidades de afrontamiento.
  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS): TENS tiene como objetivo estimular los sistemas de puerta del dolor y opioides del cerebro y, por lo tanto, proporcionar alivio.
  • Cirugía: varias cirugías en los nervios, el cerebro y la columna son posibles para tratar el dolor crónico. Estos incluyen procedimientos de rizotomía, descompresión y estimulación eléctrica profunda del cerebro y la médula espinal.
  • Biorretroalimentación: a través de esta técnica de mente y cuerpo, una persona puede aprender a controlar sus órganos y procesos automáticos, como su frecuencia cardíaca, con sus pensamientos de manera más efectiva. La realidad virtual ahora puede desempeñar un papel en el uso de la biorretroalimentación en el manejo del dolor, según una investigación de 2019.
  • Terapias de relajación: incluyen una amplia gama de técnicas y ejercicios de relajación controlados, principalmente en el ámbito de la medicina alternativa y complementaria. Una persona puede probar la hipnosis, el yoga, la meditación, la terapia de masajes, las técnicas de distracción, el tai chi o una combinación de estas prácticas.
  • Manipulación física: un fisioterapeuta o quiropráctico a veces puede ayudar a aliviar el dolor manipulando la tensión de la espalda de una persona.
  • Calor y frío: el uso de compresas frías y calientes puede ayudar. Las personas pueden alternarlos o seleccionarlos según el tipo de lesión o dolor. Algunos medicamentos tópicos tienen un efecto de calentamiento cuando una persona los aplica en el área afectada.
  • Descanso: si el dolor se produce debido a una lesión o al exceso de trabajo de una parte del cuerpo, el descanso puede ser la mejor opción.

Con un manejo adecuado del dolor, es posible mantener las actividades diarias, el compromiso social y una calidad de vida activa.

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Q:

¿Existe alguna investigación sobre cuál es el tipo de lesión más dolorosa?

A:

Hay mucha investigación sobre el dolor y diversos informes sobre lo que es más doloroso. El dolor de nervios, por ejemplo, dolores de cabeza en racimo, herpes o un nervio espinal pinzado por una hernia de disco, a menudo encabeza las listas.

El dolor visceral profundo, como el dolor que se produce con la peritonitis, el parto o los cálculos renales, ocupa un lugar destacado en la escala de peor dolor. Las quemaduras son especialmente dolorosas, según la gravedad.

Sin embargo, muchos factores afectan la gravedad del dolor, incluida la tolerancia subjetiva del individuo.

Deborah Weatherspoon, Ph.D., R.N., CRNALas respuestas representan las opiniones de nuestros expertos médicos. Todo el contenido es estrictamente informativo y no debe considerarse un consejo médico.
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