EM: el impacto de la enfermedad es mayor en personas con alergias alimentarias

Las personas con esclerosis múltiple tienen más probabilidades de experimentar niveles más altos de actividad de la enfermedad si también tienen alergias a los alimentos, según una investigación reciente.

Una nueva investigación encuentra que el impacto de la EM es dos veces mayor entre las personas con alergias alimentarias.

Estudios anteriores han propuesto que la alergia podría tener un papel en la esclerosis múltiple (EM).

Sin embargo, aunque han mencionado candidatos potenciales, como polen, pasto, mascotas, medicamentos y varios alimentos, los estudios no han sido concluyentes en gran medida.

Ahora, investigadores del Partners MS Center del Brigham and Women’s Hospital (BWH) en Boston, MA, han realizado un estudio que analiza más de cerca los vínculos entre la alergia y la actividad de la enfermedad de la EM.

Utilizaron datos de 1.349 personas con EM de un estudio llamado Investigación longitudinal integral de la esclerosis múltiple en el Hospital Brigham and Women (CLIMB).

CLIMB les proporcionó datos de encuestas sobre “alergias ambientales, alimentarias y farmacológicas” y sobre la actividad de la enfermedad a partir de cuestionarios clínicos y escáneres de resonancia magnética. Los datos cubrieron el período 2011-2015.

El equipo informa los hallazgos en un documento que se incluye en el Revista de neurología, neurocirugía y psiquiatría.

Una enfermedad inflamatoria e impredecible

La EM es una enfermedad impredecible a largo plazo que afecta el sistema nervioso central (SNC), que incluye el cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos.

Los expertos creen que la EM es una enfermedad autoinmune, es decir, una en la que el sistema inmunológico lanza ataques inflamatorios sobre el tejido sano como si fuera una amenaza.

En el caso de la EM, los ataques inflamatorios dañan la capa de mielina grasa que protege las fibras nerviosas y las señales eléctricas que transmiten.

Los ataques también pueden dañar las propias fibras nerviosas y las células que producen la mielina.

Los síntomas de la EM pueden persistir y empeorar gradualmente, o pueden aparecer y desaparecer. Aunque la enfermedad puede aparecer a cualquier edad, la mayoría de las personas tienen entre 20 y 50 años cuando descubren que tienen EM.

Los síntomas pueden variar ampliamente, según la extensión y la ubicación del daño del SNC. Pueden variar, por ejemplo, desde alteraciones de la visión, fatiga extrema, dificultades de movimiento y problemas de memoria y concentración, hasta temblores, dificultad para hablar, entumecimiento, ceguera, parálisis y más.

Si bien no está claro qué curso tomará la enfermedad en una persona, los médicos reconocen cuatro tipos principales de EM. Los tipos varían según el patrón y la gravedad de los síntomas.

Las organizaciones de EM sugieren que hay alrededor de 2,3 millones de personas en todo el mundo que viven con la enfermedad.

La estructura del estudio

Utilizando los datos autoinformados, el equipo de BWH organizó a los 1.349 individuos de CLIMB en cuatro grupos: ambientales, alimentarios, farmacológicos o "sin alergias conocidas".

Del total, 586 informaron tener una alergia ambiental, 238 dijeron que tenían una alergia a los alimentos y 574 una alergia a los medicamentos. El número que no informó alergias conocidas fue 427.

Luego, los investigadores evaluaron la actividad de la enfermedad de EM en cada uno de los grupos. Para la evaluación, utilizaron una serie de "variables clínicas y radiológicas".

Las variables clínicas incluyeron el número de ataques o recaídas de EM y las puntuaciones en los cuestionarios de gravedad y discapacidad que las personas habían completado en la visita clínica más reciente.

Las variables radiológicas procedían de resonancias magnéticas en las que se pudo detectar la presencia y número de lesiones activas.

El equipo utilizó datos de las exploraciones tomadas en la visita más reciente a la clínica.

Las exploraciones provienen de un tipo de resonancia magnética que usa un agente de contraste para resaltar áreas de inflamación activa en el cerebro y la médula espinal.

El agente de contraste es una molécula grande que contiene el elemento gadolinio, que normalmente no puede cruzar la barrera hematoencefálica que existe entre el torrente sanguíneo y el SNC.

Sin embargo, el medio de contraste puede atravesar la barrera hematoencefálica durante la enfermedad de EM activa porque la inflamación la debilita.

Alergia alimentaria vinculada a doble tasa de enfermedad activa

Un primer análisis encontró que, en comparación con no tener alergias conocidas, tener alguna alergia se asoció con una tasa un 22 por ciento más alta de ataques acumulativos de EM.

Sin embargo, cuando se volvió a ejecutar el análisis, esta vez teniendo en cuenta otros posibles factores de influencia, el vínculo desapareció.

Cuando el equipo profundizó en alergias específicas, hubo una historia diferente.

En comparación con no tener una alergia conocida, tener una alergia a los alimentos se relacionó con una tasa acumulada de ataques de EM un 27 por ciento más alta, incluso después de tener en cuenta los posibles factores de influencia.

El vínculo entre la enfermedad activa y la alergia fue aún más sorprendente. Las probabilidades de que las resonancias magnéticas mostraran evidencia de enfermedad activa eran más altas para cualquier alergia, en comparación con las alergias no conocidas.

Sin embargo, las probabilidades de que el grupo de alergias a los alimentos mostrara evidencia de enfermedad activa por resonancia magnética eran el doble que las del grupo sin alergias conocidas.

El equipo no encontró vínculos entre las puntuaciones de gravedad o discapacidad y cualquier forma de alergia.

Se necesitan más estudios para confirmar los hallazgos

Debido a que el estudio analizó una instantánea de la enfermedad en un momento determinado, el análisis no puede examinar la causa y el efecto.

Por lo tanto, los investigadores no pudieron concluir si tener alergias causa o empeora la EM, y tampoco pudieron decir si tener EM causa o empeora las alergias.

Sin embargo, otros estudios han sugerido que las alergias pueden agravar la inflamación en la EM y que esto podría estar relacionado con factores genéticos que la EM y otras enfermedades autoinmunes tienen en común.

Otra posible explicación podría ser que, a través de su influencia sobre las bacterias intestinales, las alergias alimentarias pueden alterar las sustancias químicas que afectan el SNC.

Otro factor que limita la investigación reciente es que gran parte de los datos provienen de encuestas autoadministradas. Esto enfatiza la necesidad de más estudios para confirmar los resultados.

Los autores concluyen:

"Nuestros hallazgos sugieren que los pacientes con EM con alergias tienen una enfermedad más activa que aquellos que no las padecen, y que este efecto es impulsado por las alergias alimentarias".
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