Regresión del sueño de 18 meses: que es y manejo

La regresión del sueño de 18 meses generalmente ocurre a la mitad del segundo año de un niño. Varios factores pueden causarlo, pero no es un problema permanente.

Si bien poca investigación formal ha explorado las regresiones del sueño a cualquier edad, la mayoría de la evidencia anecdótica sugiere que es común un cambio repentino en el estilo de sueño de los bebés y niños pequeños.

¿Qué es?

Aproximadamente a los 18 meses de edad, los hábitos de sueño de un bebé pueden cambiar.

Ninguna investigación revisada por pares ha probado la noción de una regresión del sueño de 18 meses, y no hay evidencia científica de que este sea un hito estándar del desarrollo.

Sin embargo, muchos especialistas en sueño enfatizan que los niños pequeños comúnmente experimentan un cambio en los hábitos de sueño alrededor de los 18 meses de edad. Los cambios en el desarrollo cerebral, los hábitos diarios y las habilidades de un bebé, junto con los cambios en sus ritmos circadianos, pueden hacer que su sueño cambie.

Durante la regresión del sueño de 18 meses, incluso los niños pequeños que alguna vez durmieron bien pueden dormir menos o tener más problemas para conciliar el sueño.

Causas

Varios factores pueden contribuir a la regresión del sueño de 18 meses, que incluyen:

  • Ansiedad por separación: la ansiedad por separación tiende a alcanzar su punto máximo alrededor de esta edad, lo que dificulta que un niño se duerma sin uno de sus padres o un cuidador.
  • Cambios en el ritmo circadiano del bebé: algunos especialistas en sueño creen que el ciclo de sueño natural del bebé cambia durante la niñez, por lo que el bebé puede irse a la cama más tarde y posiblemente despertarse más tarde. Los horarios de las siestas de algunos niños pequeños también cambian.
  • Independencia emergente: gracias a nuevas habilidades, como caminar y hablar, y una mayor comprensión del mundo circundante, muchos niños pequeños no quieren dormir. Pueden luchar deliberadamente contra el sueño agitándose o retrasando la hora de acostarse.
  • Problemas de salud fisiológica: en ocasiones, lo que parece ser una regresión del sueño es otra cosa, como la apnea del sueño o el reflujo ácido. Si el niño pequeño tiene dolor o la regresión del sueño dura más de unas pocas semanas, los padres o cuidadores deben llevar al bebé a ver a un médico.

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Signos y síntomas

Algunos signos y síntomas de la regresión del sueño de 18 meses incluyen:

  • tardando más en conciliar el sueño
  • despertarse con más frecuencia por la noche
  • llorando por la noche
  • levantarse de la cama o hacer más actividad por la noche
  • retroceso en otras áreas del sueño, por ejemplo, depender de ayudas para dormir que antes no necesitaban, como amamantar para dormir o acurrucarse con un padre o cuidador

La regresión del sueño de 18 meses no siempre ocurre exactamente a los 18 meses. Puede suceder en cualquier momento durante el segundo año de un niño.

Métodos de gestión

Como ninguna investigación ha verificado la existencia de la regresión del sueño de 18 meses, no existe un método comprobado para controlarla. Sin embargo, algunas estrategias estándar para el manejo del sueño pueden ayudar, que incluyen:

Hacer que la hora de acostarse sea relajante, cálida y afectuosa

Resista la tentación de amenazar o castigar a un niño que no quiere irse a dormir. En su lugar, ofrezca amor, afecto y tranquilidad.

Un estudio de 2010 encontró que los bebés de 1 a 24 meses cuyas madres estaban emocionalmente disponibles a la hora de acostarse dormían más y mejor.

Acostarse somnoliento

Una técnica llamada desvanecimiento gradual consiste en acostar al niño cuando está somnoliento pero no dormido para ayudarlo a aprender a dormirse por sí mismo. Un pequeño estudio de 2016 de bebés de 6 a 16 meses encontró que este enfoque puede mejorar el sueño.

Muchos padres y cuidadores utilizan esta técnica en el primer año de vida del bebé. Aquellos que lo encontraron efectivo tal vez deseen volver a intentarlo en la etapa de 18 meses.

Para utilizar esta técnica, los padres o cuidadores deben aprender a reconocer las señales de cansancio de un niño. Una vez que el niño esté somnoliento, es importante acostarlo sin demora. Continuar jugando o leyendo historias después de este punto puede hacer que un niño pequeño se canse demasiado y, por lo tanto, sea menos probable que duerma.

Llanto controlado

Algunas personas intentan dejar a sus niños pequeños llorando solos por períodos breves, con la esperanza de que aprendan a "calmarse a sí mismos". Este método sigue siendo controvertido porque algunas personas se preocupan por el bienestar del niño.

Los expertos recomiendan diferentes enfoques, que van desde dejar que un niño llore durante el tiempo que sea necesario para quedarse dormido hasta dejarlo llorar pero calmarlo a intervalos regulares.

Un pequeño estudio de 2016 comparó a bebés cuyos padres los dejaban llorar durante períodos cortos con un grupo de control. No hubo diferencias en el comportamiento a largo plazo ni diferencias significativas en el apego. Este hallazgo sugiere que el llanto controlado puede ser seguro para que lo prueben los padres y cuidadores.

Sin embargo, vale la pena señalar que esta práctica es más fácil de introducir cuando el bebé tiene menos de 1 año. Los padres y cuidadores que utilizaron la técnica pueden encontrar beneficioso reintroducirla.

Rutina antes de acostarse

Las personas deben establecer una rutina predecible y relajante a la hora de acostarse. Una rutina funciona bien porque los padres y cuidadores pueden usarla con cualquier otra intervención para dormir.

Algunas opciones para una rutina incluyen:

  • leyendo historias
  • reflexionando sobre el día
  • meditando
  • cantando canciones
  • masaje suave
  • un baño tibio

Es recomendable seguir la misma rutina en el mismo orden todos los días y evitar hábitos que pongan a los niños ansiosos o aumenten su energía.

Un estudio de 2017 de bebés y niños pequeños descubrió que una rutina a la hora de acostarse podría mejorar el sueño en solo unos días.

Otros cambios de estilo de vida

Hacer ciertos cambios en la rutina diaria de un niño puede ayudarlo a dormir mejor. Estos pueden incluir:

  • evitando cualquier alimento y bebida con cafeína
  • dejar una de las dos siestas del niño pequeño y cambiar el tiempo de la restante
  • Darle al niño tiempo al aire libre para ayudar a regular sus ritmos circadianos al exponerlo a la luz natural.
  • mantener las cosas tranquilas y relativamente tranquilas en la hora o dos previas a la hora de acostarse
  • mantener al niño físicamente activo durante el día

Consejos de cuidado personal para cuidadores

La regresión del sueño de 18 meses puede causar estrés y falta de sueño para los padres y cuidadores. Para ellos es importante cuidar también su bienestar físico y emocional.

Algunas estrategias que pueden ayudar a los padres y cuidadores a sobrellevar la regresión del sueño de 18 meses incluyen:

  • Practicar rituales calmantes para dormir: los gritos, la ansiedad y la ira pueden empeorar los problemas de sueño y hacer que el ritual de la hora de acostarse sea más estresante. Las personas deben experimentar con estrategias que les ayuden a sentirse tranquilas a la hora de acostarse de su niño pequeño.
  • Compartir el trabajo: cuando hay varios cuidadores, deben trabajar juntos para reducir el estrés de los demás. Intente turnarse para levantarse con el niño o alternar las noches para que cada cuidador tenga la oportunidad de dormir toda la noche.
  • Obtener ayuda de expertos: los pediatras y los asesores del sueño pueden ofrecer recomendaciones personalizadas que pueden ayudar a los niños a dormir mejor y por más tiempo, lo que también puede beneficiar a los padres y cuidadores.

Quizás lo más importante es que las personas deberían recordar que las regresiones del sueño son temporales y que no existe una manera perfecta de lidiar con ellas.

Los padres y cuidadores deben encontrar una estrategia que les funcione. No hay evidencia de que una sola estrategia funcione mejor o de que cualquier enfoque sea perjudicial o beneficioso para el desarrollo emocional o intelectual de un niño.

¿Cuánto tiempo va a durar?

No hay datos científicos sobre la regresión del sueño de 18 meses y no hay un cronograma específico para su duración. Muchos padres y cuidadores descubren que las cosas mejoran en unos días o semanas.

Para algunos, la regresión del sueño de 18 meses marca un cambio permanente en los hábitos de sueño del niño. El niño pequeño puede dejar la siesta, quedarse despierto hasta más tarde o dormir más tarde en la mañana. Sin embargo, incluso cuando hay cambios permanentes, el sueño tiende a mejorar con el tiempo.

Resumen

La regresión del sueño de 18 meses no es una señal de que algo anda mal con el cuidador o el niño. En cambio, es uno de los muchos altibajos que se pueden esperar cuando se trata de ayudar a los niños a dormir.

Si la regresión dura más de unas pocas semanas, o si un niño pequeño parece estar enfermo o tener problemas para funcionar debido al agotamiento, hable con un pediatra.

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