Cómo la falta de sueño daña la circulación

Los científicos conocen desde hace mucho tiempo la relación entre la falta de sueño y la mala salud cardiovascular. Sin embargo, no está claro exactamente cómo la falta de sueño adecuado puede dañar la circulación. Un nuevo estudio ahora descubre algunos de los posibles mecanismos.

El insomnio afecta los mecanismos cruciales que mantienen a raya los problemas cardiovasculares, muestra un nuevo estudio.

Dormir bien por la noche, lo que equivale a unas 7 horas ininterrumpidas de sueño por noche, es fundamental para mantener una buena salud en general. La mala higiene del sueño altera la salud tanto a corto como a largo plazo, según la evidencia de numerosos estudios.

Un aspecto de la salud en el que puede influir la calidad del sueño de una persona es la salud cardiovascular. Por ejemplo, los resultados de la investigación de principios de este año mostraron que dormir menos de 6 horas por noche en lugar de 7 a 8 horas podría aumentar el riesgo de aterosclerosis de una persona, una afección en la que se acumula placa dentro de las arterias, en la misma medida como 27%.

Otro estudio de este año explica cómo dormir bien puede ayudar a mantener las arterias flexibles, manteniendo así una buena circulación.

Ahora, una investigación de la Universidad de Colorado Boulder ha identificado un mecanismo biológico potencial que explica el reverso de la medalla: cómo la falta de sueño afecta la circulación al promover la acumulación de depósitos de grasa en las arterias (aterogénesis), lo que puede aumentar el riesgo de que una persona experimente un derrame cerebral o un ataque cardíaco.

Los hallazgos, que aparecen en la revista Fisiología experimental, vinculan el insomnio a cambios en los niveles sanguíneos de micro ARN (miARN), moléculas no codificantes que ayudan a regular la expresión de proteínas.

"Este estudio propone un nuevo mecanismo potencial a través del cual el sueño influye en la salud del corazón y la fisiología general".

Autor principal, profesor Christopher DeSouza

Cómo la falta de sueño promueve los problemas vasculares

En el estudio actual, los investigadores recolectaron muestras de sangre de 24 participantes sanos de entre 44 y 62 años, quienes también brindaron información sobre sus hábitos de sueño. De los participantes, 12 informaron dormir de 7 a 8,5 horas por noche, mientras que los otros 12 dijeron que solo dormían de 5 a 6,8 horas por noche.

El equipo descubrió que los participantes que dormían menos de 7 horas por noche tenían niveles sanguíneos de tres miARN circulantes clave (miR-125A, miR-126 y miR-146a) que eran entre un 40% y un 60% más bajos que los de sus pares que dormí durante 7 u 8 horas. Estos tres miARN, señalan los investigadores, suprimen la expresión de proteínas proinflamatorias.

Tener niveles bajos de estas moléculas es problemático porque, como explica el Prof. DeSouza, “[e] o son como frenos celulares, por lo que si faltan microARN beneficiosos, eso puede tener un gran impacto en la salud de la célula”.

En este caso, una cantidad insuficiente de miR-125A, miR-126 y miR-146a en circulación podría provocar problemas vasculares, incluida la inflamación, así como un mayor riesgo de sufrir eventos relacionados con enfermedades cardiovasculares, como un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.

El profesor DeSouza y su equipo ya habían encontrado otro patrón preocupante en un estudio anterior, para el cual reclutaron a hombres adultos que dormían menos de 6 horas cada noche. El estudio mostró que las células endoteliales de los participantes, que forman el revestimiento de los vasos sanguíneos, no funcionaban correctamente.

Como resultado, sus vasos sanguíneos no pudieron dilatarse y contraerse adecuadamente para permitir que la sangre fluya de manera eficiente a diferentes órganos y partes del cuerpo. Esta situación, explicaron el profesor DeSouza y sus colegas, plantea otro conjunto de riesgos para la salud cardiovascular.

7 horas de sueño para la salud cardiovascular

“No está claro por qué 7 u 8 horas [de sueño por noche] parece ser el número mágico [para mantener la salud]”, admite el profesor DeSouza.

"Sin embargo", continúa, "es plausible que las personas necesiten al menos 7 horas de sueño por noche para mantener los niveles de importantes reguladores fisiológicos, como los microARN".

Al comentar sobre los hallazgos actuales, el profesor DeSouza sostiene que puede ser posible diagnosticar una enfermedad cardiovascular mediante la realización de análisis de sangre. Los técnicos de laboratorio podrían evaluar los niveles de miARN circulantes de una persona y buscar la presencia de la firma aterogénica que el estudio ha identificado.

En la actualidad, el investigador principal y su equipo están trabajando para averiguar si mejorar los hábitos de sueño de una persona puede ayudar a restablecer niveles saludables de miARN importantes en la sangre.

En cualquier caso, el profesor DeSouza enfatiza que los hallazgos del estudio reciente corroboran lo que los estudios del sueño han estado sugiriendo desde el principio: que la calidad del sueño influye en aspectos inesperados de la salud.

"No subestime la importancia de una buena noche de sueño", enfatiza.

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