Diabetes: tratamientos pasados, nuevos descubrimientos

RETIRO DE LA LIBERACIÓN EXTENDIDA DE METFORMINA

En mayo de 2020, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recomendó que algunos fabricantes de metformina de liberación prolongada retiraran algunas de sus tabletas del mercado estadounidense. Esto se debe a que se encontró un nivel inaceptable de un carcinógeno probable (agente cancerígeno) en algunas tabletas de metformina de liberación prolongada. Si actualmente toma este medicamento, llame a su proveedor de atención médica. Ellos le indicarán si debe continuar tomando su medicamento o si necesita una nueva receta.

La diabetes se desarrolla cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o no puede responder a ella de manera adecuada, lo que lleva a niveles altos de azúcar en la sangre. Controlar los niveles de azúcar en sangre puede ser un desafío, pero la investigación en curso está aumentando las posibilidades de vivir una vida plena con diabetes.

En el pasado, la diabetes tipo 1 siempre era fatal en meses o incluso semanas. La introducción de la insulina como tratamiento cambió esto.

Todavía no existe cura para la diabetes, pero los medicamentos más nuevos y el conocimiento de las posibles causas han mejorado aún más las perspectivas de las personas con esta afección.

En este artículo, analizamos la historia de la diabetes, cómo ha progresado su tratamiento y los desarrollos actuales.

La ciencia temprana de la diabetes

Comprender la historia de la diabetes y su tratamiento temprano puede ayudarnos a apreciar hasta dónde ha llegado la comprensión y el tratamiento de esta afección.

Descubrimiento de la diabetes

A Joseph von Mering (en la foto) y Oskar Minkowski se les atribuye el descubrimiento en 1899 de que la extirpación del páncreas de un perro le permitió desarrollar diabetes.
Crédito de la imagen: PD-US

Hace más de 3.000 años, los antiguos egipcios mencionaron una condición que parece haber sido diabetes tipo 1. Presentaba micción excesiva, sed y pérdida de peso.

Los escritores recomendaron seguir una dieta de cereales integrales para reducir los síntomas.

En la antigua India, las personas descubrieron que podían usar hormigas para realizar pruebas de diabetes presentándoles orina. Si las hormigas llegaban a la orina, era una señal de que contenía niveles altos de azúcar. Llamaron a la condición madhumeha, que significa orina de miel.

Durante el siglo III a.E.C., Apolonio de Menfis mencionó el término "diabetes", que puede haber sido su primera referencia.

Con el tiempo, los médicos griegos también distinguieron entre diabetes mellitus y diabetes insípida.

La diabetes insípida no tiene relación con la diabetes mellitus. Si bien también provoca sed y micción, no afecta la producción ni el uso de insulina por parte del cuerpo. La diabetes insípida es el resultado de un problema con una hormona llamada vasopresina que produce la glándula pituitaria.

El antiguo médico romano Galeno mencionó la diabetes, pero señaló que solo había visto a dos personas con ella, lo que sugiere que era relativamente raro en aquellos días.

Para el siglo V E.C., la gente en India y China se había dado cuenta de que había una diferencia entre la diabetes tipo 1 y la tipo 2. Notaron que la diabetes tipo 2 era más común en personas adineradas y con sobrepeso que en otras personas. En ese momento, esto podría haber implicado que estas personas comían más que otras personas y eran menos activas.

Hoy en día, el suministro de alimentos procesados ​​ha debilitado la asociación entre la riqueza y comer más, pero la obesidad, la dieta y la falta de ejercicio siguen siendo factores de riesgo para la diabetes tipo 2.

El término diabetes mellitus proviene de la palabra griega "diabetes" (sifón o atravesar) y de la palabra latina "mellitus" (miel o dulce).

En la Edad Media, la gente creía que la diabetes era una enfermedad de los riñones, pero un médico inglés a finales del siglo XVIII descubrió que ocurría en personas que habían sufrido una lesión en el páncreas.

En 1776, Matthew Dobson confirmó que la orina de las personas con diabetes podía tener un sabor dulce. Según un artículo que la revista Consultas y observaciones médicas publicado, midió la glucosa en la orina y encontró que era alta en personas con diabetes.

Dobson también señaló que la diabetes podría ser fatal en algunas personas pero crónica en otras, aclarando aún más las diferencias entre el tipo 1 y el tipo 2.

A principios del siglo XIX, no había estadísticas sobre cuán común era la diabetes, no había un tratamiento efectivo y las personas por lo general morían entre semanas y meses después de mostrar los primeros síntomas.

Tratamientos tempranos

Los primeros médicos griegos recomendaban tratar la diabetes con ejercicio, si era posible, a caballo. Creían que esta actividad reduciría la necesidad de orinar en exceso.

Otras opciones de tratamiento han incluido:

  • una dieta "no irritante" de leche y carbohidratos, por ejemplo, leche con arroz y alimentos gomosos con almidón "para espesar la sangre y suministrar sales" o leche y agua de cebada hervida con pan
  • polvos de fenogreco, lupino y lombriz
  • narcóticos, como el opio
  • alimentos que son "fáciles de digerir", como la ternera y el cordero
  • comida rancia para animales
  • tabaco
  • vegetales verdes
  • una dieta libre de carbohidratos
  • rápido

Un médico recomendó una dieta que constara de 65 por ciento de grasas, 32 por ciento de proteínas y 3 por ciento de carbohidratos. Sin embargo, aconsejó evitar las frutas y los productos del jardín.

Varios expertos también han recomendado varios productos químicos y medicamentos, incluidos sulfuro de amonio, digital, magnesia, tiza, sales de litio y sales de potasio.

Los médicos no siempre se pusieron de acuerdo sobre qué dieta o medicamentos usar como tratamiento. Algunas también recomendaron medidas de estilo de vida, como:

  • ejercitarse
  • vistiendo ropa abrigada
  • tomar baños, incluidos baños fríos y baños turcos
  • evitando el estrés
  • usar franela o seda cerca de la piel
  • recibiendo masajes

Estas formas de controlar la diabetes no resultaron particularmente efectivas y las personas con esta afección experimentaron graves problemas de salud.

El páncreas, la insulina y la resistencia a la insulina.

Sir Frederick Grant Banting (en la foto), junto con Charles Herbert Best, demostró la reversión de la diabetes en un perro que usaba insulina en 1921.
Crédito de la imagen: imágenes de bienvenida.

En 1889, Joseph von Mering y Oskar Minkowski descubrieron que extirpar el páncreas de los perros los llevaba a desarrollar diabetes y morir poco después.

Este descubrimiento ayudó a los científicos a comprender el papel del páncreas en la regulación de los niveles de azúcar en sangre.

En 1910, Sir Edward Albert Sharpey-Schafer propuso que la diabetes se desarrollaba cuando faltaba una sustancia química en particular que producía el páncreas. Lo llamó insulina, que significa isla, porque las células de los islotes de Langerhans en el páncreas la producen.

En 1921, Frederick Banting y Charles Best introdujeron un extracto de células de los islotes pancreáticos de perros sanos en perros con diabetes. Hacer esto revirtió la diabetes y marcó el descubrimiento de la hormona insulina.

Trabajaron con otros dos científicos para purificar la insulina que tomaron del páncreas de las vacas y producir el primer tratamiento para la diabetes.

En enero de 1922, Leonard Thompson, de 14 años, fue la primera persona en recibir una inyección de insulina para tratar la diabetes. Thompson vivió otros 13 años con la afección y finalmente murió de neumonía.

Entendiendo la resistencia a la insulina

En 1936, Sir Harold Percival Himsworth publicó una investigación que diferenciaba entre diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2.

Teorizó que muchas personas tenían resistencia a la insulina en lugar de deficiencia de insulina. La resistencia a la insulina es un factor que conduce a la diabetes tipo 2.

Cuando una persona tiene resistencia a la insulina, las células de su cuerpo pierden su sensibilidad a la insulina y no pueden absorber glucosa. En respuesta, el páncreas aumenta su producción de insulina.

A medida que esto continúa sucediendo, ejerce presión sobre el páncreas y daña este órgano.

Trato moderno

Las personas con diabetes tipo 1 y algunas personas con diabetes tipo 2 necesitan usar insulina todos los días.

Las personas continuaron usando insulina inyectable de origen animal durante muchos años, pero en los últimos años se han visto avances adicionales en el tratamiento.

Estos incluyen la introducción de análogos de insulina y el desarrollo de nuevas formas de administrar insulina. Ambos factores han hecho que el tratamiento de la diabetes sea más eficaz.

Insulina humana

En 1978, los científicos crearon la primera insulina de origen humano, a la que llamaron Humulin. La humulina tiene una estructura idéntica a la insulina humana.

Lispro, la primera insulina de acción corta, apareció en el mercado en 1996. Lispro comienza a actuar aproximadamente 15 minutos después de la inyección y sigue funcionando durante 2 a 4 horas.

Las insulinas de acción prolongada, como la insulina glargina, tardan más en absorberse y permanecen activas hasta por 24 horas.

Las personas que usan insulina tienden a combinar tipos de acción prolongada y de acción corta. La dosis de acción prolongada funciona durante todo el día, mientras que la dosis de acción corta aumenta los niveles de insulina alrededor de las comidas.

Sistemas de administración de insulina

Hoy en día, es normal que las personas controlen la diabetes en casa.

Con el tiempo, no solo están disponibles nuevas formas de insulina, sino que también hay nuevos métodos de administración.

En la década de 1980, los primeros monitores de glucosa en sangre estuvieron disponibles para uso doméstico, proporcionando una forma precisa de controlar el azúcar en sangre. Las personas que usan insulina deben medir sus niveles de glucosa para determinar cuánta insulina necesitan y qué tan bien está funcionando su tratamiento.

En 1986 apareció el sistema de administración de bolígrafos de insulina. Estas jeringas precargadas, que vienen en medidas específicas, son una forma segura y conveniente de administrar la dosis requerida de insulina.

La década de 1990 vio la invención de las bombas de insulina externas que, con un uso correcto, pueden proporcionar:

  • Mejores resultados
  • más flexibilidad
  • gestión del tratamiento más fácil

Estos y otros inventos ayudan a las personas a manejar su condición por sí mismas. Al aumentar su conciencia y sus habilidades, las personas pueden tener más control sobre su salud y sentirse más seguras de que están controlando su condición.

Tratamiento sin insulina

No todas las personas con diabetes tipo 2 usan insulina. La investigación ha demostrado cada vez más que una dieta saludable es crucial para prevenir y controlar la diabetes tipo 2.

La investigación en curso está investigando la dieta más adecuada a seguir y el papel de otros factores del estilo de vida, como el tabaquismo, el estrés y el sueño.

Medicamentos que no son insulina

Durante el siglo XX surgieron varias terapias distintas de la insulina para la diabetes. Las personas pueden tomar cada uno de estos por vía oral.

Incluyen:

Metformina: el descubrimiento de la metformina se derivó del uso de Galega officinalis (también conocida como ruda de cabra o lila francesa) como tratamiento medieval para la diabetes. La metformina es una biguanida. Los científicos desarrollaron varias biguanidas durante el siglo XIX, pero tuvieron efectos secundarios graves o no llegaron al mercado. La metformina estuvo disponible en los Estados Unidos en 1995.

Sulfonilureas: contienen un tipo de sustancia química llamada sulfonamidas, algunas de las cuales pueden reducir el azúcar en sangre. La carbutamida estuvo disponible en 1955 y, desde entonces, han aparecido otras sulfonilureas.

Pramlintida: los médicos a veces recetan este medicamento a personas con diabetes tipo 1 para disminuir la velocidad a la que se vacía el estómago, reducir las secreciones de glucagón del páncreas y ayudar a la persona a sentirse llena. De esta forma, puede ayudar con la pérdida de peso y reducir la cantidad de insulina que necesita una persona.

Inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2): reducen la glucosa en sangre independientemente de la insulina al disminuir la cantidad de glucosa que absorbe el cuerpo. También pueden ayudar a reducir la presión arterial y el peso corporal. Las pautas actuales recomiendan que los médicos los receten a personas con diabetes tipo 2 que tienen riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no los ha aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 1.

Inhibidores del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1): pueden reducir los niveles de glucosa en el cuerpo y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular en personas con diabetes tipo 2 que tienen un alto riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral. La FDA no los ha aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 1. Las personas pueden tomar estos medicamentos por vía oral o en forma de inyección.

Desde 1996, ha surgido una variedad de medicamentos orales que pueden tratar la diabetes y sus complicaciones. Los medicamentos más nuevos incluyen medicamentos orales e inyectables.

Posibilidades futuras

Los científicos están investigando varias opciones que pueden ayudar a las personas con diabetes en el futuro.

Inmunoterapia: la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA) ha financiado varios proyectos de investigación, incluido uno que intenta identificar el posible desencadenante de la diabetes tipo 1, que los médicos creen que se relaciona con un problema con el sistema inmunológico.

Páncreas artificial: otra opción de tratamiento emergente es el páncreas artificial. El dispositivo, al que algunos se refieren como control de glucosa de circuito cerrado, implica el uso de una bomba externa y un control continuo de la glucosa para administrar insulina en un solo sistema. Utiliza un algoritmo de control y ajusta automáticamente la dosis de acuerdo con las lecturas de los sensores. En 2018, los investigadores que escribieron en el BMJ concluyó que el páncreas artificial es "eficaz y seguro" para que lo utilicen las personas con diabetes tipo 1.

Quitar

El número de personas con diabetes, especialmente con diabetes tipo 2, está aumentando. Una variedad de opciones de tratamiento y medidas de estilo de vida pueden ayudar a las personas a controlar la afección.

Los científicos continúan desarrollando opciones de tratamiento mejoradas para brindar a las personas con diabetes la mejor calidad de vida posible.

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