El tratamiento de la hipertensión puede ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer

Los investigadores han descubierto que la nilvadipina, un fármaco que los médicos utilizan habitualmente para tratar la hipertensión, puede ayudar a las personas con la enfermedad de Alzheimer al aumentar el flujo sanguíneo al cerebro.

Una nueva investigación sugiere que un medicamento para la presión arterial alta puede ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia. Este trastorno progresivo provoca la degeneración y, en última instancia, la muerte de las células cerebrales.

Las personas con demencia experimentan un deterioro cognitivo y tienen problemas para emitir juicios y realizar las tareas cotidianas.

La demencia afecta a millones de personas en todo el mundo. Según Alzheimer's Disease International, la cantidad de personas con demencia estuvo cerca de 50 millones en 2017, y la organización dice que esta cantidad casi se duplicará cada 20 años, llegando a 75 millones de personas para 2030.

En los Estados Unidos, la enfermedad de Alzheimer es la sexta causa principal de muerte.

Los investigadores han estado buscando tratamientos para retardar la progresión del trastorno y recientemente descubrieron que el fármaco para la hipertensión nilvadipina puede tener efectos positivos en el flujo sanguíneo cerebral de las personas con enfermedad de Alzheimer. Los resultados aparecen en la revista Hipertensión.

Cómo afecta la nilvadipina al flujo sanguíneo cerebral

La nilvadipina es un bloqueador de los canales de calcio que conduce a la relajación vascular y reduce la presión arterial, y las personas lo usan a menudo para tratar la hipertensión. El objetivo del último estudio, que incluyó a 44 participantes con enfermedad de Alzheimer de leve a moderada, fue averiguar si la nilvadipina podría retrasar la progresión del trastorno.

“Aunque ningún tratamiento médico está exento de riesgos, recibir tratamiento para la presión arterial alta podría ser importante para mantener la salud del cerebro en pacientes con enfermedad de Alzheimer”, dice el Dr. Jurgen Claassen, Ph.D., profesor asociado en el Centro Médico de la Universidad Radboud en Nijmegen. , Holanda, y autor principal del estudio.

Los investigadores administraron aleatoriamente nilvadipina o un placebo a los participantes y les pidieron que continuaran el tratamiento durante 6 meses.Midieron el flujo sanguíneo a áreas específicas del cerebro, utilizando una técnica de resonancia magnética única, al comienzo del estudio y después de 6 meses.

Los hallazgos mostraron un aumento del 20% en el flujo sanguíneo al hipocampo, el área del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje, entre el grupo que tomó nilvadipina en comparación con el grupo placebo. El tratamiento no tuvo ningún efecto sobre el flujo sanguíneo a otras regiones del cerebro.

“Este tratamiento para la presión arterial alta es prometedor, ya que no parece disminuir el flujo sanguíneo al cerebro, lo que podría causar más daño que beneficio”, agrega el Dr. Claassen.

Allanando el camino para futuras investigaciones

En estudios anteriores, que los investigadores realizaron entre 2013 y 2015 en diferentes sitios de Europa, un equipo de investigadores comparó los efectos de la nilvadipina y el placebo entre más de 500 personas con enfermedad de Alzheimer leve a moderada.

En ese proyecto, el equipo no registró los efectos sobre el flujo sanguíneo cerebral, por lo que no registró ningún beneficio de la nilvadipina como tratamiento. Sin embargo, un subgrupo de participantes con síntomas leves experimentó un deterioro más lento de la memoria.

En el último estudio, la cantidad de participantes fue demasiado baja y el tiempo de seguimiento demasiado corto para estudiar adecuadamente el impacto de la nilvadipina en el flujo sanguíneo a las áreas del cerebro que afecta la enfermedad de Alzheimer. Además, los participantes eran de raza y etnia similares.

A pesar del pequeño tamaño, el último estudio utilizó técnicas de resonancia magnética que solo algunos otros han usado antes para analizar los efectos del tratamiento de la hipertensión en el flujo sanguíneo cerebral.

Los investigadores creen que el uso de esta técnica avanzada en un estudio más grande y extenso podría ser un excelente siguiente paso en la investigación.

"En el futuro, necesitamos averiguar si la mejora en el flujo sanguíneo, especialmente en el hipocampo, se puede utilizar como tratamiento de apoyo para ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad".

Dr. Jurgen Claassen

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