Nueva estrategia derrota a las células cancerosas que evaden la quimioterapia

Los científicos han desarrollado una estrategia prometedora para derrotar a ciertos tipos de células cancerosas que sobreviven a la quimioterapia.

Una nueva investigación encuentra una manera de abordar las células cancerosas resistentes al tratamiento.

El equipo de investigadores probó este nuevo enfoque en un tipo de cáncer de pulmón en el que las células pueden evadir la quimioterapia.

De hecho, la exposición a la quimioterapia puede alterar tanto las células que se vuelven muy difíciles de tratar.

El Dr. Gaetano Gargiulo, líder de grupo en el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular de la Asociación Helmholtz en Alemania, dirigió la investigación reciente, que revela una forma potencial de solucionar este problema.

los Revista de Medicina Experimental ha publicado un artículo sobre el trabajo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de pulmón es uno de los cánceres más comunes en todo el mundo y la principal causa de muerte por cáncer.

Las cifras de la OMS para 2018 estiman que 2,09 millones de personas viven con cáncer de pulmón y que la enfermedad causará 1,76 millones de muertes durante este año.

Las células cancerosas que sobreviven pueden cambiar

El cáncer de pulmón no es una enfermedad sino varias. La gran mayoría de las personas con cáncer de pulmón tienen cáncer de pulmón de células no pequeñas y existen varios subtipos dentro de este tipo.

Las quimioterapias que funcionan impidiendo que las células se dividan suelen tener éxito, pero también pueden dañar las células sanas y provocar efectos secundarios.

Además, las células cancerosas en tumores muy agresivos generalmente sobreviven al tratamiento y experimentan cambios profundos en el proceso.

"Las células cancerosas restantes", dice el Dr. Gargiulo, "son especialmente peligrosas porque están alteradas de tal manera que los médicos a menudo ya no saben con qué tipo de células cancerosas están tratando".

Como resultado, se vuelve muy difícil decidir cuál es la mejor manera de continuar con el tratamiento.

Pruebas de estrategia en el cáncer de pulmón de células no pequeñas

El Dr. Gargiulo y su equipo investigaron este problema en un tipo de cáncer de pulmón de células no pequeñas que produce una abundancia de una enzima que promueve el cáncer.

Utilizaron ratones a los que habían inyectado células de este subtipo de cáncer.

La enzima se llama Enhancer of Zeste 2 (EZH2) y bloquea varios genes supresores de tumores que generalmente previenen la división celular descontrolada.

Actualmente se están realizando ensayos clínicos para investigar medicamentos contra el cáncer que inhiben EZH2 para restaurar la función de los genes supresores de tumores.

El equipo les dio uno de estos medicamentos a los ratones y observó lo que sucedía. Al principio, como se esperaba, el fármaco detuvo la multiplicación de las células tumorales.

Sin embargo, después de un tiempo, los investigadores encontraron que una respuesta inflamatoria al tratamiento ayudó a que los tumores reanudaran su crecimiento. El tratamiento había provocado que las células cancerosas se volvieran más agresivas.

Poniendo las células cancerosas en "jaque mate"

Los investigadores decidieron utilizar este descubrimiento como una estrategia potencial para mantenerse un paso por delante de las células cancerosas.

Su objetivo era alentar deliberadamente a las células a seguir el camino de la inflamación y luego tenderles una emboscada.

"Aunque las células pueden ser extremadamente agresivas una vez que son resistentes al inhibidor de EZH2", dice el Dr. Gargiulo, "dependen de la situación inflamatoria".

Él compara el proceso con un juego de ajedrez en el que cada jugador intenta anticipar los movimientos del otro y obligarlo a realizar una acción determinada.

Al forzar el movimiento de su oponente, el jugador de ajedrez estratégico puede entonces "combatirlo selectivamente".

El equipo demostró la estrategia dándoles a los ratones un fármaco antiinflamatorio. Esto puso efectivamente a las células agresivas en "jaque mate".

Tienen cuidado de señalar que el estudio es solo el primer paso y que todavía queda mucho trabajo por hacer antes de que este enfoque sea posible en un entorno clínico.

"Si intencionalmente hacemos que las células cancerosas sean más agresivas, tenemos que saber exactamente lo que estamos haciendo", advierte el Dr. Gargiulo.

Una vía que el equipo debe explorar, por ejemplo, consiste en buscar biomarcadores que los médicos puedan utilizar para identificar a las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse de este enfoque.

"Primero tenemos que recopilar suficientes datos y experiencia en el laboratorio antes de que podamos siquiera pensar en probar esta estrategia de tratamiento en los pacientes".

Dr. Gaetano Gargiulo

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