¿Puede este aditivo alimentario convertir nuestras bacterias intestinales en nuestra contra?

Las nanopartículas de dióxido de titanio constituyen un aditivo común, el E171, que se utiliza como colorante en muchos productos. Hasta ahora, la seguridad del aditivo ha sido un tema de debate, pero una nueva investigación en ratones ha encontrado evidencia de que podría hacer que el intestino sea más susceptible a las enfermedades.

Un aditivo alimentario común en el glaseado de pastel blanco podría "preparar" el intestino para las enfermedades.

E171 es un aditivo alimentario que los fabricantes utilizan para blanquear varios productos, como chicle, glaseado para pasteles y dulces, por ejemplo.

Si bien la adición de esta sustancia puede hacer que ciertos productos sean más atractivos, existe un debate en curso sobre su seguridad.

Francia, por ejemplo, prohibirá el uso de E171 en productos alimenticios a partir del próximo año, por temor a que el aditivo pueda provocar problemas de salud.

Investigación en ratones, que apareció el año pasado en Informes científicos, en realidad vinculó el consumo de E171 con la formación de tumores de cáncer de colon.

Además, un estudio in vitro, publicado en la revista Ciencias ambientales: Nano en abril de este año, también encontró que E171 puede conducir a la alteración de la función celular normal y el mantenimiento en el tracto gastrointestinal, lo que podría significar que la sustancia puede dañar los mecanismos de autoprotección del intestino.

Este mes, otro estudio realizado en ratones ha descubierto nueva evidencia de que este aditivo común puede "preparar" el intestino para la enfermedad.

La investigación, cuyos resultados aparecen en Fronteras en nutrición - explica cómo E171 puede alterar la actividad de las bacterias intestinales de formas potencialmente peligrosas.

"Está bien establecido que la composición de la dieta tiene un impacto en la fisiología y la salud, pero el papel de los aditivos alimentarios no se comprende bien", señala el coautor principal Wojciech Chrzanowski, Ph.D., profesor asociado en la Universidad de Sydney. en Australia.

“Existe una creciente evidencia de que la exposición continua a las nanopartículas tiene un impacto en la composición de la microbiota intestinal, y dado que la microbiota intestinal es un guardián de nuestra salud, cualquier cambio en su función tiene una influencia en la salud en general”, continúa.

El aditivo altera el comportamiento de las bacterias

“El objetivo de esta investigación es estimular los debates sobre nuevos estándares y regulaciones para garantizar el uso seguro de nanopartículas en Australia y en todo el mundo”, explica Chrzanowski.

Chrzanowski y sus colegas administraron E171 a los ratones en su agua y luego evaluaron el efecto de la sustancia en la microbiota intestinal. Los investigadores también realizaron algunos experimentos in vitro.

Descubrieron que las partículas de dióxido de titanio tenían poco o ningún impacto en la composición de la microbiota intestinal.

Sin embargo, al evaluar a los ratones, notaron que la sustancia afectaba la liberación de metabolitos microbianos, moléculas producidas por las bacterias, que interactúan con su entorno biológico, actuando como mensajeros entre las bacterias intestinales y su huésped.

Los experimentos in vitro también mostraron que el dióxido de titanio alteró la distribución de bacterias en el intestino, lo que condujo a la formación de biopelículas. Esta es una "red" pegajosa que altera la forma en que actúan las bacterias y también puede influir en la respuesta del sistema inmunológico a las infecciones.

Además, las biopelículas no responden a los métodos habituales de tratamiento, como los antibióticos, que pueden convertirlas en un enemigo feroz a tener en cuenta.

"Este estudio investigó los efectos del dióxido de titanio sobre la salud intestinal en ratones y descubrió que el dióxido de titanio no cambiaba la composición de la microbiota intestinal, sino que afectaba la actividad de las bacterias y promovía su crecimiento en una forma de biopelícula no deseada", explica el otro co -autor principal, profesor asociado Laurence Macia, Ph.D.

“Las biopelículas son bacterias que se adhieren, y se ha informado de la formación de biopelículas en enfermedades como el cáncer colorrectal”, señala Macia.

"Evidencia fundamental" de que el E171 es dañino

Los cambios que los investigadores vieron produciendo dióxido de titanio en el entorno intestinal también se asociaron con marcadores de inflamación en el colon, lo que significa que la sustancia fue capaz de "preparar" el intestino para la enfermedad.

"Este estudio presenta evidencia fundamental de que el consumo de alimentos que contienen el aditivo alimentario E171 (dióxido de titanio) afecta la microbiota intestinal, así como la inflamación en el intestino, lo que podría conducir a enfermedades como enfermedades inflamatorias del intestino y cáncer colorrectal".

Wojciech Chrzanowski, Ph.D.

Según Macia, la investigación actual muestra "que el dióxido de titanio interactúa con las bacterias en el intestino y altera algunas de sus funciones, lo que puede resultar en el desarrollo de enfermedades".

Al observar los resultados del estudio, sus autores explican que el E171 no es inofensivo y que los funcionarios deben reconocer y abordar sus posibles efectos sobre la salud.

“Estamos diciendo que su consumo debería estar mejor regulado por las autoridades alimentarias”, enfatiza Macia.

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