Cómo evitar el shock séptico

El choque séptico es una afección grave y potencialmente fatal que ocurre cuando la sepsis conduce a una presión arterial baja potencialmente mortal. La sepsis se desarrolla cuando el cuerpo tiene una respuesta abrumadora a la infección.

Saber reconocer y prevenir el shock séptico es vital. El cuerpo generalmente responde a una infección liberando sustancias inflamatorias en el torrente sanguíneo. Estos regulan el sistema inmunológico para combatir la infección.

Cuando el cuerpo pierde el control de esta respuesta, desencadena cambios dañinos en los órganos. Como resultado, pueden volverse disfuncionales o incluso dejar de funcionar por completo. Esta condición se llama sepsis.

Si una persona con sepsis tiene la presión arterial baja que no mejora con el tratamiento con líquidos, esto significa que su cuerpo ha entrado en shock séptico. Necesitarán medicamentos llamados vasopresores para mantener la presión arterial lo suficientemente alta como para llevar sangre a sus órganos.

Sin este tratamiento, un flujo sanguíneo insuficiente puede provocar que los órganos vitales no reciban suficiente oxígeno y comiencen a fallar, como el cerebro, los riñones, los pulmones y el corazón.

La sepsis suele ser fatal. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), causa la muerte de aproximadamente 258,000 personas cada año en los Estados Unidos y es la novena causa principal de muertes relacionadas con enfermedades.

El choque séptico también es una afección grave con complicaciones que alteran la vida y que incluyen dolor crónico, órganos que funcionan incorrectamente y trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Este artículo analiza cómo comprender los signos y síntomas del shock séptico y cómo prevenirlo.

Prevención

La sepsis puede reducir el flujo sanguíneo.

Hay algunos pasos que las personas pueden tomar para reducir el riesgo de desarrollar sepsis y shock séptico:

  • Reciba vacunas regulares contra las infecciones virales, como la gripe, la neumonía, la varicela, el VIH y otras infecciones que podrían provocar sepsis.
  • Practique una buena higiene, como bañarse y cambiarse de ropa con regularidad. Lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de manipular alimentos, tocar mascotas y usar los baños, es otra forma de mantener a raya las infecciones.
  • Cuida y limpia cualquier herida abierta o abierta. Use guantes desechables y enjuague las heridas con agua limpia y sin jabón para eliminar los escombros o la suciedad. Cubra la herida para protegerla y consulte a un médico si la herida no se cierra o aún puede contener suciedad.
  • Esté atento a los signos de infección, como fiebre, escalofríos, respiración rápida, sarpullido o confusión.
  • Para cualquier infección bacteriana, siga los consejos del médico sobre cómo tomar los antibióticos y finalizar todo el tratamiento. Guarde el medicamento de acuerdo con las instrucciones del empaque.
  • Trate las infecciones por hongos y parásitos tan pronto como aparezcan los síntomas y use medicamentos específicos para el hongo o parásito en particular.
  • Controle la diabetes, si es relevante.
  • Evita fumar

Consejos para lavarse las manos para personas con inmunidad comprometida

Las personas con función inmunológica comprometida deben tener especial cuidado al lavarse las manos y seguir los pasos a continuación:

  • Quítese los anillos y los relojes cuando sea posible para limpiar las áreas de piel debajo de ellos.
  • Agregue agua corriente tibia a la piel de las manos y muñecas.
  • Aplique jabón líquido en las manos, asegurándose de incluir la piel entre los dedos.
  • Dedique de 10 a 15 segundos a lavarse las manos.
  • Use una toalla para cerrar el grifo para evitar la recontaminación.

Tratamiento

La sepsis es una enfermedad muy grave y el tratamiento intensivo e inmediato es crucial para sobrevivir a la afección y prevenir el shock séptico. Las personas con sepsis y shock séptico requieren hospitalización para un seguimiento y tratamiento estrechos.

Los estudios han demostrado que el riesgo de muerte por sepsis y choque séptico aumenta cada hora antes de la administración de antibióticos.

El tratamiento en una unidad de cuidados intensivos a menudo es necesario para la sepsis.

Los médicos usan los siguientes medicamentos para tratar la sepsis y el shock séptico:

Antibióticos: el tratamiento debe comenzar dentro de las primeras 6 horas después del diagnóstico. El médico administrará estos medicamentos directamente en una vena.

Por lo general, comenzarán el tratamiento con antibióticos de amplio espectro que actúan contra la mayoría de las bacterias que podrían estar causando la infección.

Una vez que los resultados del análisis de sangre hayan revelado qué bacteria es responsable, es probable que el médico cambie a un antibiótico más específico.

Vasopresores: estos medicamentos son necesarios para mantener una presión arterial adecuada en personas con shock séptico. Un médico los usará si la presión arterial permanece demasiado baja después de que una persona recibe líquidos.

Los vasopresores actúan contrayendo los vasos sanguíneos para aumentar la presión arterial. Si la presión arterial continúa bajando con este medicamento, la situación es motivo de preocupación.

Corticosteroides: los médicos los usan cuando la presión arterial y la frecuencia cardíaca continúan siendo inestables incluso después de haber recibido líquidos y vasopresores.

Los medicamentos adicionales pueden incluir insulina para estabilizar los niveles de azúcar en sangre y medicamentos para alterar la respuesta del sistema inmunológico. En algunos casos, una persona puede requerir cirugía para extirpar un absceso, que es una acumulación sellada de pus, para detener la infección.

Las personas con sepsis grave y shock séptico generalmente necesitan estar en una unidad de cuidados intensivos (UCI), ya que pueden requerir oxígeno, ventilación mecánica, líquidos intravenosos (IV) y vasopresores. Dependiendo de la gravedad de su afección, es posible que algunas personas también tengan que someterse a diálisis debido a insuficiencia renal.

Causas

La causa más común de sepsis es una infección bacteriana. La sepsis puede provocar un shock séptico.

Siempre que las bacterias llegan al torrente sanguíneo, pueden producirse infecciones dañinas.

Las bacterias u otros agentes infecciosos pueden ingresar al torrente sanguíneo a través de una abertura en la piel, como un corte o una quemadura.

La sepsis también puede ser el resultado de una infección en un órgano, como una infección del tracto urinario (ITU) o una infección pulmonar. Los hongos y los virus también pueden causar sepsis, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados, pero esto es menos común.

Algunas de las afecciones más comunes que pueden provocar sepsis incluyen neumonía e infecciones del área abdominal, los riñones y el tracto urinario.

Los siguientes grupos de personas tienen un mayor riesgo de sepsis:

  • personas menores de 1 año o mayores de 65 años
  • aquellos que tienen un sistema inmunológico comprometido, como las personas que tienen VIH o están recibiendo quimioterapia
  • personas que ya no se encuentran bien o que tienen problemas de salud a largo plazo, como diabetes, enfermedad pulmonar o insuficiencia renal
  • personas con heridas abiertas, lesiones o quemaduras
  • aquellos con dispositivos médicos implantados, como catéteres intravenosos o tubos de respiración

Síntomas

Los síntomas de la sepsis pueden variar de una persona a otra, pero los primeros signos y síntomas suelen incluir los siguientes:

  • dificultad para respirar
  • fiebre, escalofríos o sensación de mucho frío
  • dolor o malestar extremo
  • una frecuencia cardíaca alta
  • confusión o desorientación inexplicable
  • piel sudorosa o húmeda

Los síntomas adicionales pueden incluir:

  • signos comunes de infección, como fiebre, diarrea, vómitos o dolor de garganta
  • disminución de la frecuencia de la micción
  • piel pálida o descolorida
  • erupciones

Diagnóstico

Es vital tratar la sepsis en sus primeras etapas antes de que progrese y se convierta en un shock séptico.

Septicemia

Una persona está en riesgo de desarrollar sepsis si no está en la unidad de cuidados intensivos y cumple con dos o más de los siguientes criterios:

  • una frecuencia respiratoria de 22 respiraciones por minuto o más
  • confusión u otra señal de que el cerebro no está funcionando normalmente
  • presión arterial sistólica de 100 mm Hg o menos

Para que un médico diagnostique la sepsis, el individuo debe tener una respuesta fuera de control a una infección que conduce a una disfunción potencialmente mortal en uno o más órganos.

Shock séptico

Para recibir un diagnóstico de choque séptico, el individuo debe cumplir con los criterios de sepsis y también requiere vasopresores además de líquidos para mantener un flujo sanguíneo adecuado.

Es fundamental identificar la sepsis y el shock séptico de forma temprana.

Sin embargo, a veces puede ser difícil reconocer estas afecciones porque sus síntomas son similares a los de otros trastornos y no existe una prueba específica para confirmarlos.

Una resonancia magnética o una tomografía computarizada pueden ayudar a identificar el sitio de la infección.

Los médicos con experiencia limitada en estas afecciones a veces pueden pasarlas por alto, ya que el diagnóstico requiere una colección de hallazgos diferentes. Las pruebas que pueden ayudar al médico a confirmar la sepsis y el shock séptico incluyen:

  • Hemocultivos: un médico extraerá muestras de sangre de dos lugares diferentes del cuerpo y las analizará para detectar signos de infección.
  • Análisis de orina: si el médico sospecha de una infección urinaria, es posible que le pida una muestra de orina para detectar bacterias e infección.
  • Secreciones de la herida: el médico puede analizar una pequeña muestra de líquido de una herida para ayudar a determinar el mejor antibiótico a utilizar.
  • Secreciones respiratorias: si el individuo está tosiendo moco, el médico puede analizarlo para confirmar qué tipo de germen ha causado la infección.

En muchas personas, el sitio exacto de la infección no será evidente. En estos casos, un médico puede usar exploraciones por imágenes, como radiografías, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y ecografías, para ayudar a identificar las áreas infectadas del cuerpo.

Quitar

La sepsis y el shock séptico son afecciones potencialmente mortales que requieren tratamiento médico urgente. Cualquiera que sospeche que él u otra persona puede tener sepsis o haber sufrido un shock séptico debe buscar atención de emergencia.

El diagnóstico y el tratamiento tempranos son vitales para un buen resultado.

Q:

¿Cómo sé que mis síntomas son el resultado de una sepsis en lugar de una infección menos grave?

A:

Ninguna prueba o síntoma puede decirle si tiene sepsis o no. Sin embargo, cuando tiene sepsis, generalmente se siente mucho más enfermo que cuando tiene una infección regular.

Hay algunos signos y síntomas más distintivos que pueden ocurrir en la sepsis temprana. Estos incluyen frecuencia cardíaca alta, sensación de fiebre o mucho frío, dificultad para respirar, confusión o desorientación, sensación de humedad o sudor, y malestar o dolor intenso.

Tener cualquiera de estos signos y síntomas o una combinación de ellos hace que sea más probable que tenga sepsis. Esto es especialmente cierto si ha tenido una de las infecciones que a menudo pueden provocar sepsis, que incluyen infecciones pulmonares, abdominales, del tracto urinario y de la piel.

Los adultos de 65 años o más y los bebés menores de 1 año tienen un mayor riesgo de sepsis. Otras personas con mayor riesgo son las que padecen una enfermedad crónica, como enfermedad renal o pulmonar, diabetes o cáncer, y personas con un sistema inmunológico debilitado, posiblemente debido al VIH o la quimioterapia.

Las personas que tienen uno o más de estos factores de riesgo deben conocer los primeros signos y síntomas de la sepsis y estar atentos a ellos siempre que tengan una infección.

Nancy Moyer, MD Las respuestas representan las opiniones de nuestros expertos médicos. Todo el contenido es estrictamente informativo y no debe considerarse un consejo médico.

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