¿Qué es la degeneración macular relacionada con la edad (AMD)?

La degeneración macular es una enfermedad que afecta la retina, una capa en la parte posterior del globo ocular. Esta capa contiene células sensibles a la luz. Nos ayuda a ver el mundo que nos rodea.

La degeneración macular relacionada con la edad (AMD) afecta la visión central de una persona. Las imágenes que solían ser claras pueden comenzar a aparecer borrosas y pueden aparecer manchas oscuras, que se agrandan progresivamente.

Las líneas rectas pueden aparecer curvas o distorsionadas, y los colores son más oscuros o menos vívidos de lo que solían ser.

Se vuelve más difícil leer, escribir, reconocer rostros y conducir. Sin embargo, suele haber suficiente visión periférica para permitir otras actividades de la vida diaria. La pérdida total de la visión es poco probable.

Afecta a los adultos mayores y es una de las principales causas de ceguera parcial entre las personas de 50 años o más.

Tipos

La AMD puede provocar una pérdida creciente de la visión central a medida que las personas envejecen.

Hay dos tipos de degeneración macular: húmeda y seca.

  • Degeneración macular seca: este tipo se desarrolla gradualmente. No hay tratamiento. Hay cosas que el paciente puede aprender para afrontarlo. La forma seca representa del 85 al 90 por ciento de los casos.
  • Degeneración macular húmeda: también conocida como DMAE neovascular, ocurre cuando se desarrollan nuevos vasos sanguíneos debajo de la mácula. Éstos pueden provocar pérdidas de sangre y líquido. La DMAE húmeda es una forma más grave de DMAE y puede provocar una pérdida grave de la visión. Puede desarrollarse más rápidamente. Si aparecen síntomas, se necesita tratamiento inmediato.

Causas

Se desconoce la causa exacta de la DMAE, pero se ha relacionado con varios factores de riesgo. Estos incluyen tener exceso de peso y presión arterial alta, fumar y tener antecedentes familiares de la afección.

Factores de riesgo

Las cifras de 2010 mostraron que en los Estados Unidos, la DMAE afectó al 2,1 por ciento de las personas mayores de 40 años. Entre los blancos, esta cifra fue del 2,5 por ciento, aumentando a más del 14 por ciento entre los mayores de 80 años. Las cifras para otros grupos étnicos son más bajas.

En casos raros, las personas más jóvenes pueden desarrollar degeneración macular. Este tipo, conocido como degeneración macular juvenil, incluye la enfermedad de Stargardt (STGD) y la enfermedad de Best. Suele deberse a una enfermedad genética.

Según la Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO), los factores clave que parecen influir incluyen:

Edad: el riesgo aumenta después de los 60 años.

Origen étnico: los caucásicos tienen más probabilidades de desarrollar AMD que otros grupos.

Antecedentes familiares: alrededor del 15 al 20 por ciento de las personas con AMD tienen un pariente cercano con la afección.

Fumar cigarrillos: los fumadores actuales pueden tener un riesgo de DMAE cuatro veces mayor que el de quienes nunca han fumado.

Obesidad: el exceso de peso o la obesidad, junto con factores relacionados, como la presión arterial alta y los niveles altos de colesterol, parecen aumentar el riesgo.

La AMD y la enfermedad cardiovascular (ECV) comparten algunos factores de riesgo comunes. Las elecciones de estilo de vida que reducen el riesgo de ECV, como no fumar y limitar la ingesta de grasas en la dieta, también pueden ayudar a reducir el riesgo de DMAE.

Otros factores pueden incluir:

  • Grasa dietética: los estudios indican que quienes consumen muchas grasas saturadas tienen un mayor riesgo de desarrollar AMD.
  • Exposición a la luz: Algunos estudios indican que la luz visible de alta energía y la luz ultravioleta (UV), incluida la exposición al sol, pueden ser un factor contribuyente, pero otros estudios no. Investigación publicada en Oftalmología JAMA en 2001 concluyó que no existía ningún vínculo. Sin embargo, la mayoría de los oftalmólogos recomiendan usar anteojos de sol que protejan de la luz ultravioleta.

Síntomas

Los cambios que resultan de AMD son graduales. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que la tienen hasta las etapas posteriores, cuando comienza a producirse la pérdida de la visión.

El síntoma principal es la visión borrosa de la persona. La visión periférica (visión exterior) no se ve afectada. La visión central borrosa sigue ahí, incluso cuando la persona usa anteojos.

Síntomas de AMD seca:

Los síntomas de la DMAE seca pueden no aparecer hasta 10 años después de su aparición, y más tiempo si la DMAE afecta solo a un ojo.

Cuando aparecen los síntomas, pueden incluir:

  • la necesidad de una luz más brillante al leer
  • textos escritos o impresos que aparecen borrosos
  • recuperación lenta de la función visual después de la exposición a luz brillante
  • colores que parecen menos vibrantes de lo que solían ser
  • creciente dificultad para reconocer los rostros de las personas
  • visión más nebulosa y menos definida

Síntomas de AMD húmeda:

Ver a los dos niños con visión normal.

Todos los síntomas anteriores pueden estar presentes y también los siguientes:

  • metamorfopsia, en la que las líneas rectas aparecen torcidas u onduladas
  • un punto ciego en la visión central (escotoma central) que aumentará de tamaño sin tratamiento

Los síntomas aparecen y progresan más rápidamente que con la DMAE seca.

Según el National Eye Institute (NEI), la DMAE temprana no siempre progresa a las etapas posteriores.

  • Entre aquellos con AMD temprana en un ojo, donde el otro ojo no se ve afectado, alrededor de 1 de cada 20 tendrá AMD avanzada después de 10 años.
  • Alrededor del 14 por ciento de las personas con AMD temprana en ambos ojos tendrán AMD tardía en uno o ambos ojos después de 10 años.

Las pruebas oculares periódicas pueden ayudar a detectar la DMAE temprana y se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de que progrese.

Diagnóstico

La mácula está en el centro de la retina y proporciona la visión central más detallada.

Si comienzan a presentarse problemas de visión, es importante consultar a un oculista, un optometrista o un oftalmólogo.

El oftalmólogo examinará los ojos, especialmente la parte posterior de los ojos, donde se encuentran la retina y la mácula.

Luego habrá una serie de pruebas:

Cuadrícula de Amsler: el paciente mira una cuadrícula especial, que consta de líneas verticales y horizontales. Si AMD está presente, algunas de las líneas de la cuadrícula pueden parecer distorsionadas, rotas o descoloridas.

El resultado dará una mejor idea de cuánto daño se ha producido. La mayoría de las personas con síntomas detectables encuentran que las líneas más cercanas al centro de la cuadrícula parecen distorsionadas, descoloridas o rotas.

Angiografía con fluoresceína: esta prueba confirma el tipo de AMD. Suele realizarse si el especialista sospecha DMAE húmeda.

El médico inyectará un tinte especial en el brazo del paciente y luego lo mirará a los ojos con un dispositivo de aumento especial. Tomarán una serie de fotografías del ojo. Las imágenes indicarán si los vasos sanguíneos detrás de la mácula tienen fugas.

La DMRE húmeda ocurre cuando los vasos sanguíneos se filtran detrás de la mácula.

Tomografía de coherencia óptica: rayos de luz especiales escanean la retina y toman una imagen de ella. La imagen le da al especialista más datos sobre la mácula. Si la mácula se ha vuelto más gruesa, más delgada o ha cambiado de alguna manera, la imagen puede revelar esto.

Tratamiento

Se recomiendan controles oculares regulares para detectar la degeneración macular antes de que comience la pérdida de visión.

El tratamiento no puede restaurar la visión, pero puede retrasar la pérdida de la visión.

AMD seca

La DMAE seca no suele provocar una pérdida total de la visión y, por lo general, la visión periférica permanecerá.

El apoyo y las adaptaciones en el estilo de vida pueden hacer que sea más fácil lidiar con la pérdida de visión y maximizar la visión que queda.

Los consejos pueden incluir:

  • usando una lupa
  • conseguir libros con letra grande
  • usando luces de lectura intensivas

AMD húmeda

Algunos tratamientos pueden detener la progresión de la DMAE húmeda o neovascular, pero el tratamiento debe ser inmediato para que sea eficaz. Es muy difícil recuperar la vista perdida.

Medicación anti-VEGF

La medicación contra el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) es una sustancia química que contribuye a la formación de nuevos vasos sanguíneos en los ojos de las personas con DMAE húmeda. Los medicamentos anti-VEGF bloquean esta sustancia química para que no pueda producir más vasos sanguíneos.

Ejemplos de estos medicamentos incluyen ranibizumab (Lucentis) y bevacizumab (Avastin).

Se aplica un anestésico y luego el médico inyecta el medicamento en el ojo con una aguja muy fina.

El tratamiento debe repetirse cada pocas semanas.

En algunos casos, el tratamiento anti-VEGF ha restaurado algo de la visión, pero esto depende del individuo y de los síntomas que tenga.

El tratamiento con anti-VEGF no suele tener efectos secundarios, pero pueden producirse dolor, hinchazón, enrojecimiento y visión borrosa después de las inyecciones.

En casos muy raros, el tratamiento puede provocar complicaciones, como daño a la retina, daño al cristalino del ojo e infección.

Terapia fotodinámica

La verteporfina, un medicamento sensible a la luz, se inyecta en el brazo de la persona. Veteporfin se adhiere a las proteínas de las venas. Puede detectar vasos sanguíneos anormales en la mácula.

Se hace brillar un láser a través del ojo durante aproximadamente 1 minuto. Cuando el láser activa la verteporfina, se destruyen los vasos sanguíneos anormales de la mácula. Esto sucede sin dañar el tejido ocular circundante. Si los vasos pueden destruirse, la sangre o el líquido no pueden salir y dañar más la mácula.

Algunos pacientes necesitan terapia fotodinámica cada pocos meses. La administración de este tipo de tratamiento depende de dónde se encuentren los vasos sanguíneos diana y de qué tan gravemente hayan afectado la mácula.

Este tratamiento se usa con menos frecuencia que las inyecciones anti-VEGF.

Terapia con láser

A veces, un oculista utilizará un láser para tratar los vasos sanguíneos anormales en la retina. Esto tampoco se usa con tanta frecuencia como otras terapias, pero puede ser apropiado en algunos casos.

Remedios caseros

La investigación ha sugerido que algunos suplementos pueden ayudar a retrasar la progresión de la DMAE.

Vitaminas, minerales y antioxidantes.

Los estudios han demostrado que los siguientes ingredientes pueden ser efectivos si se toman durante las etapas intermedias o posteriores:

  • vitamina C (500 mg)
  • vitamina E (400 UI)
  • óxido de zinc (80 mg)
  • óxido de cobre (óxido cúprico 2 mg)
  • luteína (10 mg)
  • zeaxantina (2 mg)

Los suplementos, conocidos como un suplemento de Estudios de Enfermedades Oculares Relacionadas con la Edad (AREDS y AREDS2), se pueden comprar sin receta, pero los pacientes deben discutirlos primero con un médico y asegurarse de obtener el tipo correcto.

Las vitaminas no son una cura para la AMD, pero pueden ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad.

Ácidos grasos omega-3

Un metaanálisis publicado en 2008 relacionó una alta ingesta dietética de ácidos grasos omega-3, que se encuentran en la linaza y los aceites de pescado, con niveles más bajos de AMD. Sin embargo, los investigadores dijeron que la evidencia no era lo suficientemente sólida para respaldar el uso de suplementos de omega-3 para prevenir la enfermedad.

Otra revisión, publicada en 2015, concluyó que no existía un vínculo entre los dos.

Terapia con células madre

Los estudios han sugerido que las células madre humanas podrían algún día permitir que la retina se repare a sí misma.

En marzo de 2018, El BMJ informó que dos personas con DMAE húmeda muy grave habían recuperado la vista después de la terapia con células madre.

Telescopio implantable

Otra investigación encontró que un telescopio en miniatura implantable (IMT) podría mejorar la visión de las personas con AMD avanzada. Los beneficios incluyen la recuperación de algo de vista y un mayor margen de independencia. Sin embargo, el campo de visión se reducirá y la persona aún no podrá conducir un automóvil.

Complicaciones

La AMD puede provocar una serie de complicaciones.

Adaptación a la pérdida de la visión: la pérdida de la visión puede ser difícil de aceptar, especialmente cuando las tareas que antes eran sencillas, como leer, se vuelven difíciles. Esto puede provocar sentimientos de estrés, depresión y ansiedad. Hablar con un profesional de la salud puede ayudar a una persona a encontrar nuevas formas de afrontar la situación.

Conducir: tener AMD puede afectar la capacidad de una persona para conducir. Un oftalmólogo puede aconsejar a una persona si sus cambios en la visión afectarán su capacidad para conducir.

Riesgo cardiovascular: la AMD comparte algunos factores de riesgo con la ECV, y los estudios han encontrado que las personas con AMD tienen más probabilidades de experimentar síntomas de ECV.

Alucinaciones visuales: si la visión disminuye gravemente, pueden afectar a algunas personas. Esto puede deberse a que el cerebro compensa los datos visuales que no recibe creando imágenes de fantasía, a menudo imágenes de la memoria.

Algunos pacientes tienen miedo de hablar de esto porque les preocupa que pueda indicar algún tipo de enfermedad mental. Es importante saber que estas alucinaciones reflejan problemas de visión y no un estado mental alterado.

Video: ¿Qué es AMD?

El siguiente video explica qué es la degeneración macular y cómo afecta la visión.

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