¿Por qué la obesidad embota nuestro sentido del gusto?

Una nueva investigación desentraña lo que antes era un misterio: ¿cómo cambian las papilas gustativas en las personas con obesidad?

Una nueva investigación explica cómo la obesidad reduce la cantidad de papilas gustativas.

Aunque el nuevo estudio, ahora publicado en la revista PLOS Biología - se llevó a cabo en ratones, los hallazgos arrojaron una luz esclarecedora sobre un fenómeno poco entendido: el embotamiento de las papilas gustativas que se observa con frecuencia en personas con obesidad.

Comer alimentos deliciosos activa los centros de recompensa en el cerebro. La dopamina, el neurotransmisor del "sexo, las drogas y el rock 'n' roll", se libera cada vez que nuestras papilas gustativas entran en contacto con sabores deliciosos.

Las papilas gustativas son terminaciones nerviosas que comprenden de 50 a 100 células diferentes.

Es un hecho que las personas con obesidad tienden a perder el sentido del gusto. Sin embargo, hasta ahora, los investigadores tenían pocas pistas sobre cómo sucede esto, a nivel molecular.

Entonces, los científicos de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, dirigidos por Andrew Kaufman y Robin Dando, se propusieron explorar el vínculo entre las papilas gustativas y la obesidad.

La obesidad reduce las papilas gustativas

Durante 8 semanas, Kaufman y su equipo alimentaron a los roedores con una dieta regular (que constaba de solo un 14 por ciento de grasa) o una dieta alta en grasas (que consistía en un 58 por ciento de grasa).

Después del período de estudio, los ratones obesos tenían menos papilas gustativas que los ratones normales. De hecho, la dieta alta en grasas redujo el número de sus papilas gustativas en un 25 por ciento. Pero, ¿por qué sucedió esto?

Los investigadores también encontraron que los ratones obesos tenían niveles más altos de una célula proinflamatoria llamada TNF-alfa, una clase de citocina proinflamatoria.

Kaufman y su equipo también diseñaron genéticamente un modelo de ratón que era incapaz de producir estas citocinas y, curiosamente, los investigadores encontraron que estos ratones no perdieron papilas gustativas, a pesar de ser alimentados con una dieta alta en grasas y volverse obesos.

Además, los científicos inyectaron TNF-alfa en la lengua de ratones de peso normal. Esto hizo que los roedores también perdieran las papilas gustativas, a pesar de que no eran obesos.

La inflamación inducida por la obesidad es clave

La investigación ha demostrado que la obesidad aumenta la inflamación, que a menudo conduce a trastornos cardiometabólicos, y este nuevo estudio promueve la teoría de que la misma inflamación es responsable de la reducción del número de papilas gustativas.

Estos hallazgos “demuestran que la inflamación crónica de bajo grado provocada por la obesidad […] es probablemente la causa de la disfunción del gusto observada en las poblaciones obesas, al alterar este equilibrio de renovación y muerte celular”, escriben los autores.

De hecho, los investigadores observaron que los ratones obesos tenían una mayor tasa de muerte de las células de las papilas gustativas, mientras que la tasa a la que aparecían nuevas células progenitoras en la lengua disminuía.

"Estos datos en conjunto sugieren que la adiposidad total derivada de la exposición crónica a una dieta alta en grasas se asocia con una respuesta inflamatoria de bajo grado que causa una interrupción en los mecanismos de equilibrio del mantenimiento y renovación de las papilas gustativas".

Robin Dando

"Estos resultados pueden apuntar a nuevas estrategias terapéuticas para aliviar la disfunción del gusto en poblaciones obesas".

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